La rifa

La frase viene de esa infancia en la que más de un muchacho “malcriao” escuchó la voz amenazante de su madre cuando le decía: “Sigue llorando sin motivo y te daré razones para hacerlo”. (…) “Sigue comprando números con tus malacrianzas… y te vas a sacar una pela”.

Pues mire Usted que como ese muchacho respondón anda hoy el país nacional, sumando razones para “sacarse” la pela del caos; comprando los números de la rifa de una anarquía social hija de la peor anomia que nos podría llevar a los brazos traicioneros (como los “Plazos” del bolero de Celia Cruz, pero peor) de un Donald Bolsonaro Berlusconi, (alias, Jair Trump, El Silvio) que anduvo por Italia, sigue en Estados Unidos y acaba de llegar a Brasil.

Los dominicanos estamos comprando los números de la rifa de una gran crisis política que arrastraría nuestra economía y también viceversa.

Es por esto por lo que uno había pedido reiteradamente a don Pepín Corripio la entrega “inmediata y ya” de la encuesta Gallup-HOY correspondiente que, con las buenas artes de la demoscopia, convierte en números y porcentajes nuestras percepciones y temores. Por ejemplo, según el estudio, las instituciones fundamentales de la democracia (partidos políticos, tribunales, Congreso, Policía, cabildos, gobierno central, Presidencia de la República y Tribunal Constitucional) son las que generan menor confianza entre los ciudadanos consultados, al punto de ninguna lograr superar la barrera del 50% de aceptación. Pero hay más: Ocho de cada diez consultados consideran que el país necesita un gran cambio radical (45.7%) o un gran cambio (35.6%); un 65% está insatisfecho con la democracia, el 48.4% considera que no funciona, y apenas un 7% cree que sí funciona bien.

Por todos estos temores convertidos en datos que los acercan a la realidad, es que cada uno y cada cual, desde su personal trinchera, debe hacer ¡YA! lo que tenga que hacer por nuestra democracia, no vaya a ser vaina y llegue el día en que tengamos que andar por Miami, New York o Madrid citando -vencidos y entre lamentos- al bíblico machista-leninista de Jeremías, por aquello de “no llorar como mujeres…”.

A pesar de los avances y alcances de la política social del gobierno, o los buenos números de nuestra economía, cada año disminuye la confianza del ciudadano dominicano en tiempos en los que la alternativa a la democracia no es la posibilidad de su mejoramiento y profundización, sino ese populismo irresponsable y “arrabalizador” que Donaldo Bolsonaro Berlusconi (alias Jair, El Silvio Trump) simboliza.

 

 

Politainment: la política como espectáculo

“… y por eso le doy la razón, la bondad/ la invariable verdad que ha vivido enseñando  (…)/ y es que la libertad y el honor suyos/ alimentan la vida como pan”. LA VERDAD. (A Juan Bosch). Manuel Jiménez y Víctor Víctor

El sorprendente éxito del espectáculo político del pasado domingo en apoyo a las aspiraciones de Leonel Fernández, vino a mostrar lo que ya sabían los que en los últimos 30 años han asesorado a la partidocracia nacional: la caída del muro de Berlín inició el reinado de lo que finalmente sería llamado Politainment, la política como espectáculo que decreta el triunfo del entretenimiento sobre las ideologías, el triunfo de las caderas de Natty Natashasobre las canciones de patria de Manuel Jiménez y Víctor Víctor, por ejemplo.

El predominio del espectáculo sobre la política se acelera con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información (NTI) y sus redes sociales en los tiempos de la teledemocracia, del predominio de la televisión y sus telediarios en las campañas electorales. El fin de la guerra fría -que la caída del muro de Berlín simboliza- fue modificando los gustos de un ciudadano que, descreído y desconfiado, huérfano de Diosy también de Marx, comenzó a preferir la diversión sobre la reflexión, la frase ingeniosa sobre el argumento conceptuoso, convencido de que, al fin y al cabo, como en el Cambalache ya “todo es igual, nada es mejor”.

Milán Kundera asegura que, en asuntos del amor, cuando habla el corazón “es de mala educación que la razón le contradiga”, igual ocurre hoy con la política, donde no se trata ya de convencer sino de conmover y especialmente de divertir, con la Natasha o el Alfa, pero divertir.

Desde los años noventa, nuestros partidos perfeccionaron la liturgia de sus actos de campaña y cual Roberto Carlos fueron echando al olvido (“haz dejado de amarme, a tu amor lo he perdido y cómo voy a hacer para olvidarte”) a sus grandes cantores de siempre para dar paso a los artistas de moda.  Hagan memoria.

El del pasado domingo fue un espectáculo diseñado con el objetivo de lograr que las masas asistieran a escuchar al profesor Fernández, con la Natty Natasha como gancho/atractivo. ¡Y qué atractivo! Por la gracia cibaeño/andaluza de esa muchacha, -capaz de ruborizar con sus caderas al mismísimo Dalai Lama-, no hay que ser Joaquín Sabinapara estar dispuesto “a negar el santo sacramento en el mismo momento que ella lo mande”. No sé si me explico. La politainment llegó para quedarse.

 

Cambalache RD

“Igual que en la vidriera irrepetuosa de los cambalaches/ se ha mezclao la vida/, y herida por un sable sin remache/ ves llorar la Biblia junto a un calefón.” E. Santos Discépolo

Si a la fragilidad institucional de nuestra democracia le sumamos el uso de las armas crueles de peor cinismo, el abuso de las public relations y las estrategias de la comunicación política, y le añadimos la aplicación selectiva (casi exclusiva) de las leyes a quienes no tienen capacidad para afectar la popularidad del gobierno, todo esto provocará en quien lo padezca la urgente necesidad de cantar “Cambalache”, el memorable tango que en 1934 escribiera Enrique Santos Discépolo, inmortalizara Julio Sosa y que tiene desde entonces una terrible y dolorosa actualidad.

Para sustentar lo afirmado y justificar la necesidad de tal interpretación tanguera, uno tiene a mano el ejemplo del INTRANT que tiene cuatro nuevos manuales para obtener licencias de conducir y hasta un simulador virtual (devaneo primermundista que uno saluda) para practicar antes de tomar el examen teórico y, sin embargo, no es capaz de evitar que un vehículo circule por nuestras sin marbete o en vía contraria, o que un conductor cruce un semáforo en rojo. Por no poder, el INTRANT no puede cumplir con la más elemental de todas sus funciones/ metas: recuperar la autoridad perdida de sus agentes frente a la ciudadanía y especialmente frente a “los padres de familia” del concho y las “voladoras”, reforzados ahora con el caótico motoconcho. Pero hay más: en el Congreso Nacional, -donde hay asesores para todo, incluidas las ciencias jurídicas-, se aprueban leyes que se contradicen entre sí, como la de Partidos y la de Régimen electoral… y sigue el tango: Tenemos una JCE incapaz de aplicar el reglamento de la ley que debería regular a unos partidos que -fuera de plazo legal- han iniciado sus campañas electorales y celebran actos donde quiera y cómo quiera. Muy mal anda un país -aunque su economía crezca como China y disminuya la pobreza- donde la ley es apenas una cosa (o vaina) utilizada selectivamente y con inusitada eficiencia contra el hombre decente y su familia.

Entonces, mientras nos llega un Donaldo Trump (alias Chapita), seguiremos rindiendo homenaje a don Enrique y su tango tan citado él por los escribidores de diarios y “opinólogos” consumados, e incluso por los consumidos, cuando llega la indignación y no tienen a mano ni siquiera una Marcha Verde, porque a sus voceros más fieles alguien ¿? les convenció de que pueden llegar a ser alcaldes y diputados en febrero. (Ante la mala política celebremos el buen amor, que de amar al prójimo, de  servir a los demás se trató alguna vez eso de la política. “… para que no me olvides/ ni siquiera un momento/ romperé las distancias y detendré para siempre el tiempo…”. Pues sí.

 

 

¿Estará linda la mar?

“… y el viento, lleva esencia sutil de azahar”. Rubén Darío. 

En España, la división en el Partido Popular producto del surgimiento del camaleónico partido Ciudadanos y del ultraderechista VOX le ha asestado a esa organización la mayor derrota electoral de su historia, pasando de 135 escaños en 2016 a 66 escaños en 2019. ¿Dónde se fueron esos escaños? 57 a Ciudadanos y 24 a Vox.

En el espejo del PP debería verse la partidocracia nacional y en especial el PLD que en su breve reunión del sábado presentó los “trailers” de lo que deberá ocurrir en las próximas semanas en ese partido: entendimiento o muerte. Acuerdo u oposición.

Posiblemente por la comprensión de esa realidad es que, en la reciente encuesta CID Latinoamérica, (tan independientedel sector Medina, como la ASISA lo es del sector Fernández) se envía la señal que comentábamos aquí el pasado viernes y que consiste en presentar a la Dra. Margarita Cedeño Lizardo de Fernánadez como lo que es desde hace mucho pero que, hasta ahora, no se había admitido tan directa y francamente en el PLD: en ese partido, sólo tres miembros marcan en las encuestas, y luego están los demás, que constituyen un grupo donde hay de todo “como en botica”, y todos con una característica común: a la hora medir popularidad e intención de votos, todos permanecen lejos de Medina, de Fernández y de Cedeño. (Uno, sin llegar a Aristóteles también quiere más a la verdad que a Sócrates).

Si existe una verdad indiscutible en el PLD es la necesidad de la unidad entre sus dos grupos en conflicto, incapaces de ganar por sí solos unas elecciones, pero con sobrada capacidad, talentos y marrullería políticas para evitar el triunfo del otro. Por huelga de brazos caídos de unos, o por gobierno lento y tacaño de otros, no importa y es lo de menos. Entonces, si la candidatura de Medina -con traumática modificación constitucional incluida- divide al PLD; y la de Fernández, en su lucha por su cuarto mandato presidencial hace lo mismo, no hay que ser Manuel Castell ni Antoni Gutiérrez-Rubí para ver el ramo de olivo que contienen los resultados de la encuesta CID Latinoamérica, de parte del sector Medina al sector Fernández.

Ese ramo de olivo se llama Margarita. O sea que, la encuestadora del CID (que ganaba batallas después de muerto) sin llegar a Rubén Darío, como el poeta nicaragüense considera que “está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar”. ¡Señoras, señores, el acto va a empezar!

 

Moradas señales y demorados ramos de olivo.

“Amicus Plato sed magis amica veritas”. (Uno es amigo de Platón pero es más amigo de la verdad). Aristóteles

Con las encuestadoras ASISA y CID Latinoamérica como armas, los dos PLD están enfrentados en una guerra de encuestas de posicionamiento para crear en el electorado unas percepciones favorables que, en la lucha política de hoy son casi todo, pues ya no se trata tanto de convencer como de conmover.

El más reciente episodio de esta guerra lo encontramos en el boletín del Observatorio Político Dominicano (adscrito a la Funglode) que presenta los resultados de 23 encuestas realizadas por 13 firmas en el periodo de mayo de 2017 a abril de 2019, en las cuales Leonel Fernández y Luis Abinader “muestran la mayor constancia o estabilidad en el tiempo en la intención del voto”.

Casualmente (es un decir) el boletín apareció días antes de que la encuestadora CID Latinoamérica, -tan vinculada al gobierno de Medina como la ASISA a los de Fernández-, presentara unos resultados que más que resultados son mensajes, digamos que son “señales de humo” que a través de encuestas y otras armas se envían los dos grupos en conflictos, escasos de fieles apaches como los del Guerra Seijas, Juan Luis. (“pero no comprendes el truco y se pierde en aire”, ay, “se pierde en el aire)

 A continuación, sólo tres de muchos de esos mensajes, señales enviados:

Primero: A partir de los resultados de la encuesta que otorga a Danilo Medina un 68% de aprobación y muestra a un 56% de los consultados convencidos de que “va por buen camino”), más que un instrumento de la demoscopia, la encuesta parece un homenaje al mandatario, muy parecido a los homenajes/ encuestas de ASISA al entonces presidente Fernández en aquellos meses finales de su administración, donde la firma llegó a otorgarle una aprobación cercana al 70%.

Segundo: Como según la encuesta, el 60% considera que al país le conviene que Medina continúe al frente del gobierno, es fácil captar el mensaje enviado: el presidente NO modificará la Constitución para hacer posible su repostulación, NO por falta de apoyos, sino por su cumplir su palabra y juramentoempeñados.

Y tercero: Fuera Medina de la competencia, Margarita Cedeño Lizardo de Fernández encabeza las preferencias del electorado con un 34%. Así envía Medina el ramo de olivo a Fernández, que consiste en la propuesta de que ambos, con su liderazgo indiscutible en el partido morado, promuevan y apoyen unas primarias que,  -a partir de los resultados de todas las encuestas mínimamente creíbles realizadas en el país desde noviembre de 2005 hasta ayer y de las dificultades que han tenido los precandidatos delfines de Medina para conectar con los electores- ganaría con suma facilidad (hablamos de primarias sin segundas intenciones, chanchullos ni mala leche) la doña que es esposa de uno, vicepresidenta y vieja amiga del otro y que, cuando escucha “Mediterráneo”, siente nostalgia por aquellos tiempos idos de unidad, comprensión y confianza, tiempos de Mosqueteros sin París: “Uno para todos y todos para uno”.

El asunto es sencillo: Separados, los señores salen del poder. Divididos, unifican la oposición contra su partido.

Entonces… ¿Citarán Danilo Medina y Leonel Fernández a Luis XV, por aquello de “ “después de mí el diluvio”? ¿O, una vez más, pondrán en práctica su vieja y demostrada madurez política e inteligencia emocional? Es aquí cuando en la B-17 de la vellonera suena el bolero: “Sabrá Dios, uno no sabe nunca nada”. !Ocupen su localidad!

Señales y temores

Si la oposición política no sabe, la sociedad civil no puede y las élites económicas no quieren, sólo era asunto de tiempo la aparición de la Miriam Cruz de aquellos inolvidables años ochenta, cantándonos: “Ya que los hombres no pueden, que gobiernen las mujeres”.

Que el liderazgo -la parte femenina- de esta lucha haya sido ocupado por una institución tan machista-leninista como Iglesia católica es uno de esos azares de la historia.

Sin llegar a ser San Juan (por aquello de que primero fue el verbo), por el verbo inició el arzobispo Ozoria hablándonos de señales y temores. Del verbo llegó la palabra y ahí mismo llegaron los sermones y entonces ardió París con todo y su catedral.

El sermón católico dijo en alta voz una indignación en voz baja.

Uno lo había advertido: lo ocurrido en torno a una jueza de la Suprema Corte de Justicia, Miriam Germán, difamada y espiada impunemente por el Ministerio (público) de Justicia, las presiones -cercanas a las amenazas- por parte de un poder del Estado (el legislativo) contra tres jueces del Tribunal Superior Electoral por la evacuación de una sentencia que afecta los intereses de un socio político del partido de gobierno, no se quedaría ahí, y sería parte de un “acumulo” de afrentas, al que ahora hay que añadir la reacción de los morados contra las palabras de la Iglesia católica, y todo a partir de la descalificación (Concordato, apoyo a dictaduras) y no de argumentos para rebatir/desmontar sus afirmaciones. ¡Insana virtud, la de meter la pata! 

Y pensar que hubiese bastado un poco de humildad, la promesa de tomar medidas (!y tomarlas!) contra esos abusos y excesos y, de paso, dejarle caer a los prelados que, precisamente, la libertad con que ellos han podido pronunciar sus sermones son la más elocuente evidencia de que no existe en el país una dictadura de viejo ni de nuevo cuño, pero sin negar las feas señales enviadas, los temores provocados, ay.

Solo que todo esto era pedir demasiado a un partido que desde 2002 no pierde unas elecciones y hoy duplica la popularidad de sus adversarios para el 2020.

Todo poder, aún el obtenido democráticamente, se acostumbra con los años a que siempre le den la razón y de a poco van perdiendo la capacidad de tener amigos para, como los imperios, solo tener súbditos o enemigos. Y así no puede ser. Para imperios, el  imperio chino recien llegado a estas tierras o el estadounidense tan presente, ay, tan desde siempre.

Sin llegar a Don San Juan, Danilo Medina y Leonel Fernández tienen el verbo, y sobre todo tienen el liderazgo, la madurez política y la inteligencia emocional para regresar el PLD a la razón y al debate de los argumentos, llevarlo a entender la importancia de medir el precio de vencer, ante la historia… No sé si me explico. Con su permiso.

De amor, moteles e iglesias

Como se sabe, los moteles son templos de meditación horizontal para el amor y sus mieles. Y además son mágicos, pues lo que no cura el amor, no hay cura o pastor, presidente, médico ni fortuna que lo sane. (“¿Qué es un cuerpo sin un beso?”)

Es por esto por lo que no termina uno de entender la mala prensa y peor reputación de los moteles, a pesar de sus aportes a la felicidad ciudadana y al Estado… de la pasión.

Los moteles tienen vital importancia para el embellecimiento y el desarrollo urbanístico de una provincia.

La mejor carta de presentación de una ciudad es mostrar -desde su mismísima entrada- su bendita vocación para el amor y “la divina pelea de los cuerpos”, que decía creo que Pemán; hablo de poder exhibir desde sus primeros metros unos templos donde sólo hay espacio para la pasión y sus dulces excesos.

En el próximo Consejo de Gobierno, en la penúltima reunión del C.P. del PLD o de la dirección del PRM, en la sesión final de la próxima asamblea del CONEP, o en un mitting and briefing de La Embajada con los diversos sectores del país, debería tratarse el tema de la mala imagen de los moteles, un asunto de justicia, pues a nadie en su sano juicio -ni siquiera en la desventura que causa un adiós inesperado,- se le ocurre visitar un motel para hacer nada más que no sea el amor, casi todo.

No. Mis dilectos. Nadie visita un motel para planificar latrocinios, para traficar influencias o inventar misóginas componendas, para redactar cartas anónimas, diseñar foros públicos de vil caliesaje contra damas de ovarios dobles y faldas largas de doble ruedo.

No. A esos Taj Mahal del ensueño de los cuerpos nadie asiste para dedicarse a eliminar cesantías, a interpelar jueces electorales con dictatoriales modales, o a crear empresas fantasmas para estafar a los gobiernos. No.

Lo de los moteles es el santo fornicio y su capacidad para demostrarle a santa dama, “lo inútil que fue entonces tu vestido negro”.

Entonces, ¡Un Respeto! Un respeto a los moteles que nada tienen que ver con la partidocracia reinante ni con la plutocracia insaciable.

Lo de ellos no son los grandes capitales sino las pequeñas pasiones.

Lo de los moteles no es el poder sino el hacer de cada entrega una victoria.