LO QUE DEBEMOS CAMBIAR

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Parafraseando lo que en sus memorias escribió el le­gendario periodista Indro Montanelli sobre Italia y los italianos, digamos que al igual que en la patria de Garibaldi, en nuestro país lo que hay que refor­mar no es el sistema político ni el eco­nómico, no es el Código Penal ni el de Hammurabi, no es la Constitución ni son las leyes; no son las bajas ni las al­tas cortes, sino a los dominicanos.

El matrimonio infantil y adolescente de tan buen ejemplo es un atroz espejo. Veamos: Dado que las leyes dominica­nas tipifican como delito toda relación sexual entre una menor y un mayor de edad, –siempre que la diferencia entre ellos sea mayor de cinco años– y co­mo según nuestras leyes una menor de edad no está en capacidad de consen­tir; en esos casos se considera que la otra persona se está aprovechando de la inmadurez de la víctima, o sea, que no está sosteniendo relaciones sexuales con ella, la está violando.

Pero el asunto es más grave, “es mu­chísimo más grave”, pues en nuestras leyes, para que se pueda llevar a cabo un matrimonio entre una menor y un mayor de edad se necesita el consenti­miento de los padres de la menor, y una dispensa o descargo de un juez. Esto significa que cuando una joven de 12 años contrae matrimonio legal y lega­lizado con un señor de 55 –es un ejem­plo–, lo hace porque los padres de la menor y un juez (que quizás tiene hi­jas) lo han autorizado.

Si todo esto no fuera suficiente indig­nidad, existe, además, una comunidad que en pleno siglo XXI todavía ve co­mo normal y apoya la compra y venta de una niña de 12 o una adolescente de 17 años por una especie de Australopi­tecos del Pleistoceno aspirante a Homo sapiens que por su “hazaña” será exal­tado por su familiares, amigos, vecinos y relacionados al salón de la fama del oprobio machista leninista en versión Alfa. Entonces, no.

No es el sistema político, ni el econó­mico, no es el Código Penal ni el de Ha­mmurabi, no es la Constitución ni son las leyes, no son las bajas ni las altas cortes las que hay que cambiar aquí, si­no al ser dominicano con sus miserias y sus fantasmas. (Y quiera Dios que Jeho­vá o Buda, cuando regresen de vacacio­nes, nos perdonen).

Una margarita contra la peor de las infamias

Si “lo peor del amor es cuando pasa”, lo mejor de una dictadura es cuando muere. 

Dicho esto, hagamos lo necesario para evitar llamar al demonio que desde el pasado marzo viene rodando por las calles de la isla, con un jodido virus de la mano.

(La nuestra es una crisis sanitaria y económica sin precedentes, que podría llegar a ser política. Entonces, actuemos en consecuencia. Todo sacrificio por la vida es poco). 

Uno lo había advertido mil veces, pero fue Don Carlos Fuentes, un oráculo intelectual de la América morena, quien antes de partir alzó la voz y fue escuchado cuando dijo: “la pobreza es la peor infamia de una sociedad (…) Si no se paga la deuda social acumulada, a la América le llegará la nostalgia autoritaria”, lo que en plan dominicano significa que cada fracaso de cada gobierno en distribuir mejor las riquezas y disminuir la pobreza es una incitación a la aparición de un coronel que se quiera casar, ya no con la gloria de un abril de los nuestros, sino con el infierno de una dictadura o un democracia en caos que la simule. 

Releyendo la frase de Fuentes, uno se encontró el pasado martes en la página editorial de esta casa, con un artículo, petición o propuesta de la Dra. Margarita Cedeño, “Efecto contraproducente”, que es la expresión de un tipo de oposición constructiva/ propositiva que ojalá sea la que todos los adversarios del Gobierno utilicen para enfrentarlo: Que a toda crítica o protesta la acompañe una propuesta. Vieja recomendación del viejo sabio de Río Verde. 

La exvicepresidente solicita al go­bierno “tomar las previ­siones de lugar para disponer de los fondos necesarios pa­ra mantener los programas de protección social  (léase Quédate en Casa, FASE I, FA­SE II y Pa’ Ti) más allá de diciembre, incluso, de ser posible, hasta que tengamos una vacuna”, y lo hace luego de admitir el gran sacrificio que esto significaría para las finanzas públicas. Un gran sacrificio -recuerda- solo superado por el que han tenido que asumir los más de 250 mil dominicanos (con sus familias) que han perdido sus empleos durante la pandemia.

La propuesta de la Dra. Cedeño debe ser ponderada y estudiada a fondo por las autoridades, tomando en cuenta la advertencia de Don Carlos Fuentes:  “La pobreza es la peor infamia de una sociedad”. Estamos a tiempo. 

La Pinza

En un país de una patológi­ca vocación caudillista de la que no se ha salvado ni siquiera el CONEP, no es aconsejable subestimar a un expresidente que ha permanecido en el poder durante veinte de los últi­mos 24 años, doce de ellos como jefe del Estado y ocho dirigiendo el partido de gobierno.

Leonel Fernández y Danilo Medina, ambos en su respectivos momentos, lo habrán pensado, como lo pensó María Estuardo: “en mi fin está mi principio, Maquinini”. Y Balaguer sonrió.

Lamentablemente, ni Abinader ni Fer­nández valoran mucho el talento creati­vo de Joaquín Sabina, autor de los ver­sos que explican porqué fue posible aquel Frente Patriótico con el que, en 1996, Joaquín Balaguer hizo gobierno al PLD. Los versos son estos: “Caminito al hostal nos besamos en cada farola/ era un pue­blo con mar,/ yo quería dormir contigo/ y tú no querías dormir sola”. (Por suer­te, las esposas de ambos, salvando el mal gusto musical de sus maridos, sí que gus­tan del Joaquín).

El citado verso explicó el Frente Pa­triótico de 1996, y explica también La Pinza política que Abinader y Fernán­dez aplican en estos días al PLD. 

Así, otra vez, como en 1996, en la zona co­lonial siguen las farolas: Luis quiere dormir tranquilo en su gobierno, mien­tras (Leonel) se conforma con que el ar­chirrival de ambos, el PLD, a Danilo Me­dina de tanto no poder dormir le mate el insomnio. Aunque el asunto no es tan simple, no.

La pinza del PRM buscará la manera de fortalecer a su joven socio, LFP, (me­diante la lubricación jurídica, el bajade­ro legal, y otras caricias empresariales o laborales), y al mismo tiempo, debilitar a un PLD que en estos momentos recorre la Vía Apia de impopularidad que en 1978 recorrió Joaquín Balaguer; y entre 2012 y 2014 caminó descalzo el doctor Leonel Fernández. Hagan memoria. Recuerden el Frente de Funglode.

¿Estamos frente a la reedición del Pac­to de las Corbatas Azules que habilitó a Fernández, o frente al nuevo Acuerdo de los Versos de Sabina que podría dar vi­da a un Frente Patriótico que, en 2024, podrían reeditar los dos PLD? 

Un da­to. Fue el mismísimo benefactor del PLD en 1996, el Dr. Balaguer, quien en 1990 había usurpado el poder al partido de Juan Bosch. 

Como ven, no solo el amor, también la política ha hecho siempre extraños compañeros de cama. ¡Y una pinza!

Espinal Báez considera Abinader hace grandes concesiones políticas a Leonel

El presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) cometen un error al alimentar política y económicamente al expresidente Leonel Fernández y su Fuerza del Pueblo, cuando se trata del probable candidato que lo va a enfrentar en las elecciones de 2024, afirmó Nelson Espinal Báez, abogado y experto en resolución de conflictos.

“No es correcto alimentar política y económicamente a un expresidente que va a competir con el PRM en las elecciones del 2024”, sostuvo el jurista, quien enfatizó que “siendo yo Luis Abinader y el PRM no iría a alimentar políticamente y económicamente a Leonel Fernández poniéndolo como segunda mayoría. ¿Por qué?”, cuestionó el académico de Harvard.

Consideró que ese endoso de Abinader a Fernández otorgándole poderes en la nueva Junta Central Electoral (JCE) con la perspectiva de investirlo como segunda mayoría en el Senado para que esté en el Consejo Nacional de la Magistratura, no tiene justificación política ni responde a un acierto táctico.  

Entrevistado en el programa televisivo “McKINNEY”, por Color Visión, Espinal Báez dijo que esa conducta política es más injustificable “cuando el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no tiene un líder claro que pueda representar un desafío, porque Danilo Medina es su líder, pero tiene impedimento constitucional para volver al poder”.

Agregó que en el caso de que el PLD fuera una amenaza para el triunfo del PRM en 2024, este partido tiene a la Fuerza del Pueblo que estará decidido a enfrentarlo sin que tenga que hacerle grandes concesiones.

“Entonces, no alimentes a la persona (Leonel) que puede eliminarte en el 2024. Es la reedición del Pacto de las Corbatas Azules, parte II”, expresó Espinal Báez en referencia al acuerdo entre Fernández y Miguel Vargas Maldonado que rehabilitó al expresidente para volver a ser candidato presidencial.

Consideró “inexplicable” que el PRM haga estas concesiones a Leonel y por el contrario estimó “ideal, bienvenido” para Fernández y la Fuerza del Pueblo porque constituye un regalo.

Aconsejó a Abinader y al PRM no menospreciar la capacidad de recuperación de Fernández, que obtuvo muy baja votación en las elecciones pasados, porque cuando Vargas Maldonado firmó el pacto con Leonel para rehabilitarlo, Hipólito Mejía tenía solo 5% de aceptación electoral y le ganó las primarias y fue el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 2011.

El experto en mediación sostuvo que lo que realmente le conviene al PRM y a Abinader es tener una buena relación y un reparto equilibrado de poder con Fernández, por un lado y con el PLD por el otro, para que ninguno de los dos crezca y se constituya en una amenaza para las elecciones de 2024. 

Advirtió que “las alianzas políticas no son eternas”, por lo que “la lógica debe ser que ambos partidos (PLD y Fuerza del Pueblo) se queden pequeños”, como forma de que el PRM no tenga que enfrentar a partidos fuertes.

Elección de la JCE

Al referirse a la reciente elección de la JCE, Espinal Báez dijo que desde el punto “la composición de la Junta es buena: tiene capacidad, conocimiento, maneja el tema electoral”. 

Elecciones Estados Unidos

A juicio del jurista santiagués, las recientes elecciones en Estados Unidos están dejando un cuadro lamentable que parece “otra República Dominicana” cuando el candidato derrotado, el republicano Donald Trump, no quiere reconocer al ganador, el demócrata Joe Biden.

Definió esa situación como una demostración de que Estados Unidos está entrando en una fase crítica de decadencia, “donde el ego de sus líderes se coloca por encima de las instituciones”.

No obstante, Espinal Báez advirtió que nadie debe confundirse porque Donald “Trump no es la causa, sino un síntoma de algo que viene de más profundo en la sociedad norteamericana”.

Llamó la atención por el hecho de que Trump ha tenido 4,095 litigios y es muy conflictivo.

Al explicar la derrota electoral de Trump, el experto concluye diciendo que “Estados unidos no votó por Biden; votó contra Trump, y el resto votó por Trump”, en un proceso en el que “la élite norteamericana cerró el paso a Trump, le retiró el apoyo”.

Al responder una pregunta acerca de cómo le irá a República Dominicana con un gobierno demócrata presidido por Biden, Espinal Báez apuntó que con Trump en el poder el gobierno dominicano tenía menos presión con el caso haitiano y la agenda LGTB, lo que puede cambiar con el nuevo presidente.

“A partir de enero esa agenda se va a retomar. Dependerá de una política de no subordinación”, expresó, del gobierno dominicano al norteamericano. 

No obstante, Espinal Báez reconoció que las señales que está enviando el gobierno dominicano al norteamericano no son de independencia, y citó las declaraciones de Abinader de que China no puede invertir aquí en áreas estratégicas y la relativa a que la embajada dominicana sería trasladada de Tel Aviv a Jerusalén golpeando la causa palestina.

“Eso demuestra una subordinación. (Abinader) debe tener libertad de negociar”, tras afirmar que “en el gobierno del amigo Luis hay carencia de visión estratégica en los procesos de toma de decisión y una carencia de verdaderos voceros que salgan a actuar por el gobierno antes de que llegue al Presidente”, puntualizó Espinal Báez.

Domingo, 15 de noviembre 2020.-

País, política y guitarra

(La Pinza dominicana y el CONEP reeleccionista)

Las decisiones del nuevo gobierno han puesto de moda la vieja expresión: “Una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín”.  Así, van apareciendo en el presente los excesos del pasado, y hoy se justifica lo que se criticaba ayer, a veces con insultantes palabras.  

Son los malos juegos de la política, que explican por qué cuando fallecen ciertos políticos, muchos asisten a la funeraria solo para confirmarlo. Cuentan que G. B. Shaw, decía: “cuando Dios hizo el mundo vio que era bueno, ¿qué dirá ahora?”. Y qué diremos nosotros, ahora que un gremio de tanta fortaleza institucional como el CONEP ha sido incapaz de elegir su directiva sin elecciones, lo ha hecho en proceso plagado de irregularidades que compiten con las presidenciales nacionales de 1990 o 1994, y si algo faltaba, ha sucumbido a la tentación de la reelección, al elegir para un tercer periodo a su actual presidente, lo que evidencia que la lucha entre los tres grandes líderes políticos del país no se detiene ya ni ante los despachos del CONEP. 

Pero hay más, mientras el gremio empresarial entraba en crisis con su harakiri institucional reeleccionista, eran juramentados los nuevos miembros de la JCE. Una Junta, que si bien es el resultado de una  promesa presidencial que aspira  a la independencia político partidaria de los nuevos miembros de la institución, es también el fruto de una pinza política, (al estilo de la del PP e IU contra el PSOE en la España de 1994), que el PRM y el partido La Fuerza del Pueblo han decidido aplicar a su adversario común, el PLD.       

Todo el drama ético que La Pinza  y la demostrada diferencia que existe entre tocar con guitarra o tocar con violín, traen a mi recuerdo la anécdota de la madre que saludaba la buena suerte de su hija, casada con un señor  que por adorarla le compró una jeepeta de lujo en Auto Paniagua y la mudó en un pent house de los que construye Pedralbes, pero que al mismo tiempo, -la señora madre- condenaba a la “bruja, chapeadora”, (así le decía), de la que su pobrecito hijo se había enamorado, y por lo mismo le había comprado, “una jeepeta de lujo en Auto Paniagua, y la había mudado en un pent house de ensueño de los que construye Pedralbes”. 

Como ven, “Una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín”. Hagan memoria que es casi viernes, y mientras el CONEP se declara reeleccionista y marrullero (¡ve qué vaina!) y la pinza política del PRM y la FP engancha por “santa parte” al PLD en la JCE y en el Congreso, nuestra peña de los jueves,  “La Peña de los Muertos de Hambre”, por no tener, no tiene ya dos amigos, un hijo, un padre, la abuela. En fin, “Te acuerdas, Víctor Víctor? ¿Te acuerdas, Gordo Oviedo? ¿Sebastián, don Carlos, abuela, se acuerdan debajo de la tierra”. Perdón por la tristeza. 

Biden en USA y Ligia en el CONEP

Herido de muerte el sueño americano, el Big Brother gringo -recién llegado al tercer mundo- corre confundido hacia una pesadilla de autoritarismo y desconfianza hacia la democracia, que le ha regresado a las luchas civiles de los años sesentas. 

Claro que Mr. Biden ganó y es ya el presidente electo, pero la fiebre no está en las sábanas y menos en el termómetro. 

Donald Trump fue tan solo una expresión vulgar y mediocre de la indignación de ciudadanos locales, derrotados por el triunfo de lo global; y todo por culpa de un establishment que no entendió el precio de vencer, y no tomó los correctivos de lugar para que el pago no fuera demasiado alto, como el que aquí en el país, acaba de pagar el PLD, .

Hasta ayer, Estados Unidos fue para muchos países el modelo a seguir, por la calidad de su democracia y la fortaleza de sus instituciones.  Hoy, la patria de Lincoln,  no puede aspirar a ser grande otra vez…porque lo sigue siguiendo, pero deberá esforzarse para volver a ser para sí mismo y para el mundo, la democracia ejemplar que fue. 

Y, así, mientras en Estados Unidos los expertos pronostican el pasado, y el mundo se pregunta, cómo pudo un señor con las características morales de Trump, rozar el borde de la  destrucción de la potencia mundial que venció a Hitler, uno recorre su isla pasada por agua lluvia (y salvo el oasis de unos ojos imposibles con vocación de luna) no encuentra razón alguna para el optimismo. Perdón, por la nostalgia. 

La división de la sociedad dominicana es de tal magnitud, que ya ni siquiera los príncipes del capital se ponen de acuerdo para elegir al presidente de su sindicato, el CONEP. 

Por suerte, Ligia Bonetti ha demostrado poseer liderazgo, inteligencia, moderación y sentido de patria, para ser presidente de la institución y, de paso, sintonizarla con los tiempos de participación y avance de la mujer en todo el mundo;además, el actual presidente, Pedro Brache, aspira a un tercer mandato, y gracias a Leonel Fernández y sus ingenieros constitucionalistas de 2011, y a Danilo Medina y sus  constitucionalistas empresarios de 2015 y 2019,  sabemos los dominicanos que si segundas partes pueden ser buenas, las terceras partes son siempre funestas. ¡Zafa! 

Un repaso a la Partidocracia

De tan demostrada, la frase es ya un axioma: “Sin unidad no hay victoria”;  y porque lo ha vivido lo sabe bien la par­tidocracia reinante. 

Pasemos balance: 

Las reiteradas divisiones del PRD facili­taron los “triunfos” del Dr. Balaguer, y en 2016 el triunfo del PLD. Por dividirse per­dió el partido morado las pasadas eleccio­nes. Y el  PRSC y el PRD languidecen grises rumbo al olvido.

Hoy en el PLD queda todo por hacer o más bien por rehacer. 

El partido FP tiene la misma ta­rea que en 2016 tuvo el PRM: convertirse en un partido institucionalmente fuerte, para lo cual tiene la ventaja (y la desventaja, según se mire) de haber sido creado con dos obje­tivos fundamentales. El primero objetivo consistió en hacer todo lo posible y parte de lo imposible por evitar el triunfo de su partido de origen, el PLD, en las pasadas elecciones, (-también en política -como en lite­ratura- “hay que matar al padre”-) y, el segun­do, retornar a la presidencia de la Repúbli­ca a su líder Leonel Fernández, lo que le otorga a ese PLD en verde, una característica caudillista que si bien inicialmente facilita la autoridad y la cohesión interna, al mismo tiempo, representa el riesgo de que en 2024 continuemos atrapados en la frase milenaria de don Alfredo Mota Ruiz: “Balaguer sin ti se hunde este país”. 

Lo de la FP es la reedición del PLD de los setentas enfrentado al PRD de enton­ces; sólo que ni Leonel Fernández es José Francisco Peña Gómez ni Danilo Medina es Juan Bosch.

Por su parte, el gubernamental PRM tie­ne la tarea de resistirse a la vocación a la di­visión que heredó del PRD; mientras gol­pea al PLD con la suficiente fuerza para evitar o por lo menos dificultar la renova­ción, reconciliación y reunificación de un partido morado a quien le conviene entender que en la política y en la vida, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, que es lo que ha determinado el tácito acuerdo entre la FP y el PRM, cuyo primer fruto lo vimos ayer, con la se­lección de los miembros de la nueva JCE. 

Lograr conformar junto al gubernamental PRM (y  a pesar de la bajísima votación recibida en las pasadas elecciones) una JCE que rechaza a su archirrival y principal partido de la oposición, es el primer gran triunfo del partido FP; si también lo es para el PRM, es algo que está por verse, pero bien debería el partido de gobierno recordar su terrible error del período 2013-2015, cuando frente a FUNGLODE y en cualquier parte, sus leales amigos enfrentaron hasta el insulto y de la manera mas abyecta y denigrante al toro que no era (Leonel Fernández), y terminó corneándole el toro que sí era (Danilo Medina). Confirmándose una vez más que, más que el amor, es la política quien crea extraños compañeros de cama.

En el PRM, el presidente Abinader debe propiciar la pacífica convivencia entre él, Hipólito Mejía y David Collado, (y lo que ellos representan), de forma tal que sus contradicciones por la candidatura presi­dencial 2024 no afecten la unidad de la or­ganización ni la marcha del gobierno.

¡Que por consejos no quede!

Bienvenido al tercer mundo

“Somos una nación desconcertada y medio loca. Mezcla terrorífica de reality show televisivo, república bananera y Estado fallido. En solo cuatro años hemos perdido de vista todo: el Estado de derecho, un mínimo sentido de la decencia, la verdad y la fe en el Gobierno y la gobernanza nacional. Cuando (…) cometió sus delitos, los dos partidos estuvieron de acuerdo en que había profanado el cargo de presidente y debía marcharse. Pero ese consenso de los dos partidos sobre el honor y la decencia ha desaparecido. Gobernar significa afrontar racionalmente y con seriedad las crisis, y (…) ha demostrado que un narcisista lunático que desdeña la ciencia, que no puede concebir el sufrimiento de ninguna otra persona que no sea él mismo, es incapaz de dirigir un país en un periodo histórico difícil. El coronavirus no fue real hasta que él lo contrajo; y como no ha muerto, desprecia las vidas de los que sí han fallecido.En la mayoría de las democracias liberales, esas tácticas despóticas significarían el final de su presidencia. Pero lo que ha puesto de manifiesto el mandato (…) es que, en realidad, muchos no están comprometidos con la democracia. Están entregados a mantener el orden y el statu quo. Preferían a un líder fuerte y autocrático antes que el proceso de construcción de consensos, a menudo lento y caótico, inherente a la democracia. Son demasiados los que, en realidad, no comprenden la democracia ni la seriedad del arte de gobernar. Desde hace décadas hemos mezclado tanto la fama y la política que la mayoría de la gente no distingue entre las dos cosas”. (TERMINA LA CITA).

Aunque hace apenas cuatro años era imposible imaginarlo, lo que Ud. acaba de leer, nada refiere a la democracia de Biafra, Burundi o Santo Domingo, sino a la mala salud de la democracia estadounidense a partir de lo que para esa nación ha representado el triunfo, gobierno y posible !Zafa! reelección del señor Donaldo Trump. Con estas citas del artículo del escritor Dave Eggers, publicado el pasado 17 de octubre en al Suplemento Babelia del diario El País, de España, y mientras en la gran nación del “áspero norte” se celebran hoy las elecciones presidenciales, uno solo ha querido decirle al Big Brother, de la manera más afectuosa y solidaria: ¡Welcome. Camarada!¡Bienvenido al tercer mundo!

Dominicanos ¿ausentes?

Ahora que gracias al Informe del Banco Central sabemos que ni siquiera el Covid-19 ha sido capaz de frenar la solidaridad de los dominicanos residentes en el exterior hacia sus compatriotas en la isla, y octubre será el sexto mes consecutivo en que las remesas aumentan con relación a igual período del pasado año; ahora es buen momento para afirmar que nada hay tan injusto como llamar “dominicanos ausentes” (¡Qué disparate!) a los hombres y mujeres a los que la economía o el amor llevó a luchar/soñar en otro suelo ancho y sobre todo ajeno.

Durante años he podido compartir con la diáspora gris de mi país mulato en muchas ciudades del mundo, y en cada una de ellas sólo encontré su cuerpo, porque su alma se había quedado aquí. Nunca se fueron, “apenas ensayan la manera de volver”,  que es un texto que leí en una tarde inolvidable, en ese templo de la dominicanidad que es el Centro de León, de Santiago.

Salvo que un inmenso amor foráneo lo rescate de sus pesares, el dominicano es un espécimen romántico y querendón que sólo puede ser verdaderamente feliz en la infelicidad de su media isla tan “bullanguera y bailapenas”, con demasiada rapiña y caciquismo, es cierto, pero, ay, con el temple y la fuerza que sólo puede generar el mestizaje de almas embadurnadas de sol caribeño.

Recientemente, en New York (“destino de todas las errancias”) pude compartir con un grupo de nacionales. Después de horas de diálogo sobre la situación sanitaria, política y económica del país; después de muchos recuerdos (y demasiado vino), y de ver cómo se les iluminaba el rostro de orgullo al hablar de su campito, su barrio, la familia, los amores, los amigos, me pareció escucharlos cantar a coro, lo que en los años setenta uno entonaba feliz en esos lugares supuestamente “poco santos” y mal llamados “de mala vida”, a pesar de sus buenas noches:

“Estoy aquí, pero no soy yo, mi corazón anda detrás de ella”.

“Ella” era la patria y los años que no volverán.

Es por todo lo anterior que, al leer el informe del Banco Central he sentido la necesidad y el deber de enviar un mensaje de agradecimiento y cariño a tantos compatriotas que con su trabajo y su solidaridad hacen patria, a pesar de su ausencia. Aunque, en realidad ellos nunca se fueron, más bien ensayan “la bendita hora de volver”.

Un festival de mezquindades

Más que el amor es el Poder, -y el dinero que él irradia-, quienes mueven al mundo. 

Recuerdo la ocasión en que en una entre­vista, un veterano político nuestro me citó a los griegos, sólo para recordarme que por el poder político siempre se ha matado, (mo­ral, legal o literalmente, pero siempre se ha matado.).

Hoy, superadas dictaduras y dictablandas, y sus asesinatos literales y nada literarios, a los dominicanos solo nos han quedado los otros, los asesinatos de palabra y difama­ción que intentan fusilar moralmente a sus adversarios.

Sobre el dinero, compañero del poder que genera y del sexo que inspira, el bu­dismo explica que la obsesión por él se debe a que “es una realidad simbólica con la ca­pacidad de llenar nuestra sensación de ca­rencias”, nuestros vacíos existenciales, digo yo, y siempre se vuelve al principio. 

(El poder y el dinero sin límites éticos son un suicidio mo­ral, una bomba sin tiempo).

Sobre el poder político diga­mos que la mejor demostración del cinismo que puede generar la lucha por alcanzarlo/ mantenerlo/ o por recuperarlo, la hemos visto en los primeros 80 días del nuevo go­bierno.

Hoy, nuestra política es un festival de mezquindades a dos bandas (Gobierno – Oposición) donde no encuentra uno virtuo­sos ni entre las violinistas de la Sinfónica.

Así, internamente, el gobierno asegura que la economía dominicana está como aquella canción de Niní Caffaro: “En ruinas”; pero al mismo tiempo, en los mercados internaciona­les, al momento de intentar colocar nuestros bonos, destaca nuestro crecimiento económi­co con estabilidad e inflación controlada du­rante los últimos años 30 años.

En el otro extremo, vemos cómo en el te­ma de la lucha contra la corrupción y la im­punidad, el PLD le exige al gobierno hacer en 80 días lo que él no fue capaz de hacer en 20 años, cinco gobiernos y dos presidentes.

Pero hay más y no en El Show, porque ahora también tenemos al nuevo PLD en verde, el partido FP que, con una desmemoria conveniente, intenta conven­cernos de que todos los errores/ excesos/ la­trocinios y/o impunidades (-no los logros ni los avances-) ocurridos durante los gobier­nos del PLD se iniciaron el 16 de agosto de 2012, no antes.

En fin, que la nuestra es una guerra de re­latos, un cínico festival de mezquindades donde ya no quedan virtuosos ni entre los vio­linistas de la Sinfónica. Con su permiso.