La “logística”

El club de los pendejos 999941Sisifo

Es el drama político del momentum peledeísta. La tragedia de un partido peligrosamente partido por la mitad, donde uno debe ganar y el otro no puede perder, que es una manera de advertir que ambos podrían ser derrotados, sino por el PRM (tan decepcionante e infiltrado) por la historia y sus rigores.

Esta confrontación morada nos presenta el peor de los escenarios posibles, donde a nadie importa una idea ni una propuesta, un buen proceder, una trayectoria.

Hoy toda la lucha política (en la partidocracia en general y el PLD en particular) se resume en un eufemismo cargado de cinismo: “LOGÍSTICA” ¿?, un concepto que ha jubilado el pensamiento y ha “cerrado por derribo” el festival de las ideas. Al fin, a quién importa hoy un programa de gobierno, unas ideas, unas propuestas.

Sobre el predominio de la “logística”, toda la partidocracia reinante debería saber que cuando los pueblos dejan de creer en sus políticos, es porque en su indignación están dispuestos a creer en cualquier cosa, en un loco en ejercicio, en un nieto impresentable.  ¡Qué sé yo!

Hoy en la política nacional todo l0 resume y resuelve “la logística”, esa capacidad de cada grupo para movilizar, seducir, convencer, estimular, comprar, en fin, “hacer lo que se tenga que hacer” para llevar ciudadanos a votar llegado el día. (Entre otras antiéticas travesuras, off course.

Parafraseando a mi dilecta vice, Margarita Cedeño, digamos que las primarias del PLD serán un perder/perder sin importar quien gane.

Al fin, poco nos queda por ver a los dominicanos en la contienda peledeísta, salvo las campañas sucias en proceso de diseño rumbo a su aplicación. #ocupensulocalidad.

No olviden que estamos en la era de la posverdad, donde no importa si lo que se denuncia es cierto o falso, sino el brindar elementos difamatorios a un público -indignado de impunidad- que, por lo mismo, está dispuesto a creer desde el sentimiento, hasta aquello que le desmiente la razón, las evidencias.

El drama de un hombre no es dejar de creer en Dios sino en sí mismo, pero puede ser peor.

Para G. K. Chesterton, “lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios (la partidocracia, pm) no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo”, y claro que estoy pensando en los Bolsonaro brasileños, los Donaldo estadounidenses, los filipinos Rodrigo Duterte, todos victoriosos y democráticamente electos voto a voto por sus pueblos.

Queda aquí la advertencia: cuando explote la partidocracia en su harakiri, no será a don Negro Beras a quien traeremos del Cibao a dirigir el Ozama, sino a lo peor de cada casa, a un coronel sin oficio, soltero de la gloria, a un loco en ejercicio, a un nieto impresentable, ya dije.

Como don Mario Benedetti en su poema “La culpa es de uno”, los dos PLD han encontrado la manera nada tierna y sí implacable de desahuciar la posibilidad de cualquier tipo de entendimiento entre ellos. Como ven, también los partidos, (como los hombres o los pueblos) solo aprenden sufriendo, padeciendo el calvario posible de la oposición. ¡Joder! ¡Con lo linda que está la mar!

 

Cosechando tempestades

 

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El PLD de hoy es un partido atrapado en sus éxitos, cosechando el infortunio de sus viejas estrategias que tantas victorias le “trujeron”. Nunca como ahora, se le había presentado al partido morado un escenario tan “entreverao” y complicado. Veamos:

Los Medina tienen el partido y su dirección, el resto de los poderes, alcaldes, legisladores, el gobierno y sus bondades; por su parte, los Fernández tienen dos millones de firmas, atadas y bien atadas, y el mejor discurso político de la liga. Pero surge la pregunta: En las elecciones primarias de un partido que gobierna hace 15 años y a 25 día de la hora de los hornos, ¿qué será mas importante? ¿Los recursos y apoyos de la dirección del partido y del estado, o la actual ventaja en intención de voto de Fernández sobre Castillo? Logrará Gonzalo el milagro. Ocupen su localidad.

Si tradicionalmente el 30% no vota en las elecciones generales, ¿qué porcentaje de los peledeístas lo harán en unas primarias? Y de los NO peledeístas que tienen derecho a voto, ¿cuántos irán a votar?

Como ven, perdida ya la fe y la esperanza, la ilusión y la confianza, todo indica que en este proceso será determinante la capacidad de cada sector para movilizar a sus posibles votantes.

Sin izquierda ni derecha ya, la nuestra es una política de mancos, donde todo vale, todo, menos la derrota, el olvido, ay, que el tiempo ha pasado, las utopías se han suicidado, y “nosotros los de entonces, ya no somos los mismos” porque en realidad este ya no es el tiempo de ese Dios Mida de la palabra que fue Pablo Neruda, sino del Dios cínico que fue el genio de Groucho Marx que con gadejo decía: “Estos son mis principios, si no les gustan… tengo otros”. Entonces, volvamos al principio.

¿Podrá el danilismo ahora unificado revertir en 25 días la ventaja que hoy exhibe el leonelismo? El tiempo y la próxima encuesta Gallup (¡SOS! don Pepín) dirá.

En unos diez días habrá nuevas mediciones para estudiar el nuevo escenario. Mientras tanto, queda aquí planteada desde ya la guerra entre un buen discurso político, por un lado, y una excelente maquinaria de apoyo por el otro, y a la teoría de Fernández sobre los “sobrecitos” y el poder me remito.

Los dos grupos pertenecen a la misma de-morada familia. Ellos son los Rose de la política dominicana en su guerra. Desde el 1996 dejaron de ser incendiarios para ser bomberos. Entonces, “Por todas estas cosas y por muchas otras que no pueden encerrarse en jaulas de palabras”, que canta Rodríguez desde La Habana, sería un craso error de los morados dedicarse ahora (como de hecho se están dedicando) a “pisarse las mangueras”, a hacerse daño, pues ambos grupos deberían recordar que cada uno tiene las evidencias, expedientes, argumentos, pruebas, (cadáveres bajo una alfombra común quiero decir),  para convencernos al resto de los mortales de que no debemos votar por el otro… y también viceversa.

Mientras tanto, en un banco de la O&M, Luis Abinader, que en las recientes encuestas del danilismo venció a todos los precandidatos del PLD,(a pesar de que su partido tiene 18 puntos por debajo del PLD), sonríe. Es una pena que en el PRM haya más “cabezas de turco” que en Ankara, y más Caballos de Troya que en Atenas. Con su permiso.

 

 

!Que la Magdalena nos guíe!

Pocas veces como en los últimos años se había respirado en el país un ambiente político tan raro e indefinido.

Hoy, nuestra política parece un cambalache porteño donde, como en el tango, “todo es igual, nada es mejor…”. Y hay preocupantes evidencias. Ya me explico:

Por tener, tenemos a un PRD que, a 13 meses de las presidenciales, andaba anunciando incompresibles apoyos a la posible repostulación/candidatura presidencial de uno de los líderes de otro partido; mientras en el PRSC se estudia la posibilidad de llevar como candidato presidencial al dirigente de otra organización, el actual alcalde David Collado, uno de los tres perremeístas mejor valorados ante el electorado. Pero hay más.

La Fuerza Nacional Progresista (FNP), estando en la oposición, ni habla ni promueve a su propios candidato presidencial sino la precandidatura de un dirigente (y presidente) del partido en el gobierno. Pero esto no termina aquí, oye, “que estamos locos, Lucas”.

El PRM, líder en solitario de la oposición y lógica alternativa al PLD si en las suyas sigue, busca en estos momentos la manera menos indecorosa de explicarnos que, a pesar de aquella marcha frente al Congreso, apoyará una modificación constitucional que, entre otros asuntos, habilitará como candidato presidencial al principal líder del PLD y hoy jefe del Estado, joder, con lo que eso de “jefe de Estado” representa para una candidatura presidencial en un país sin frenos éticos de ningún tipo, y a Leonel e Hipólito me remito. ¿Por qué habilitar a quien podría ser su verdugo en 2024? Ay, que, en política, cuatro años son un segundo.

Si algo faltaba para completar el escenario, el gobernante PLD vive su peor momento, con un secretario general y otros miembros de su Comité Político denunciando -con indignación a lo Marcha Verde-, el supuesto favoritismo del Poder Ejecutivo hacia uno de los aspirantes a la candidatura presidencial de ese partido, con lo que, le está regalando a la oposición los argumentos para no aceptar una posible derrota en las próximas elecciones lo que, si no hay división ni crisis política, sería un clavo pasado. Y a todas las encuestas me remito.

Es así como el país político, ya sin principios ni finales, sin ideología, utopía ni fe, rueda inexorable hacia las alcantarillas de la historia. Al fin, aquí ya no existe lucha de clases sino de clanes, insaciables grupos corporativos financiadores en procesión tras las mieles del presupuesto nacional. Y lo peor… la democracia de un país tendrá siempre, en el mejor de los casos, las calidades de sus ciudadanos y a nuestros representantes venerados me remito. Es el voto de un ciudadano el que covierte a un homo sapiens delincuente, en un delicuente diputado, senador, regidor, alcade. No solo somos lo que amamos, ay, también somos lo que votamos.

Entonces, a este paso, y con Dios de vacaciones, que la María Magdalena que él tanto amó, nos guíe.

!Ya amanecerá algún día!

Y ahora que…

“Ahora que sin saber hemos sabido querernos como es debido,
sin querernos todavía”  Ahora que. J. Sabina

Nos lo contó recientemente Pancho Varona en Lucía203, la canción “Ahora que…” fue inicialmente un bolero que Sabina convirtió en un casi rock. Pero el “ahora que…” de este día, nada tiene que ver con el homenaje del Joaquín a un amor bendito, sino con algo maldito, tan maldito como la muerte de una mujer/madre por su derecho a olvidar, y tan grave como un partido político que, sin pudor ni prigilio, insiste en su ético destape.

         El asesinato de Anibel González a manos de su exesposo y padre de sus hijos, (que presenciaron la tragedia) es, de alguna manera, la muerte de una sociedad que también en lo del respeto a la mujer ha tocado el fondo. (Perdón por la plegaria), y ya no es solo asunto de relaciones enfermizas o del misógino patriarcado haciendo de las suyas, sino de un ministerio público que, por su incompetencia, -y ojalá solo se trate de incompetencia- también en esto es parte del problema y no de la solución.

         Ahora sabemos que, como la familia de la víctima propuso un acuerdo entre las partes para liberar al ciudadano preso desde 2017 porque había intentado asesinar a la madre de sus hijos, ¡de siete puñaladas y en presencia de estos!, el ministerio público lo aceptó y gracias a ese acuerdo el fallido matador se convirtió en exitoso asesino y un M… que no es de miércoles.

         Así andábamos de mal, y empeorando en todo lo que tiene que ver con la protección de la mujer de sus agresores y a veces hasta de ella misma, cuando en el PLD, Reinaldo Pared, secretario general, y presidente del Senado, anunció que se retiraba de las primarias para elegir al candidato presidencial morado, porque allí “las condiciones para competir (…) han variado de forma injusta y de total parcialización”, lo que días antes había hecho Carlos Amarante.      “A confesión de partes relevo de pruebas” dicen los de la toga. Pero el asunto es peor.

         ¿Qué hacer cuando un partido está loco por perder el poder, pero el partido opositor hace todo por no alcanzarlo, mas torpe que un elefante borracho en una cristalería y con más caballos de Troya que la ciudad de Atenas? Qué hacer justo ahora “QUE TODOS LOS CUENTOS, PARECEN EL CUENTO DE NUNCA EMPEZAR”.

Como la gatita de Dora

Los dominicanos somos lo más parecido a aquella gata de Dora de nuestros años juveniles.

Nos pasamos años consensuando nuestros grandes temas, logramos acuerdos, se aprueban leyes, se firman pactos, pero a la hora de aplicarlos, ante el primer grito de protesta de algún sector poderoso (no es posible beneficiar a las grandes mayorías sin afectar de alguna manera a alguna poderosa minoría, y también viceversa) echamos hacia atrás, reculamos. Y claro que estoy pensando en el pacto fiscal.

Nos preocupamos porque no consensuamos y cuando consensuamos no nos ocupamos… porque no nos atrevemos.

Consensuamos para no cumplir y, como un Juan Tenorio de la política, prometemos para olvidar.

Si “la mejor forma de decir es hacer”, no hacer lo prometido es la peor manera de afectar nuestro buen nombre que, como se sabe, es lo más parecido a una taza de porcelana que, destruida ya, no hay pegamento que pueda regresarla a su estado original.

Hace ahora mil años se aprobó una Estrategia Nacional de Desarrollo, convertida en Ley y hasta constitucionalizada ella (aplausos), pero llegada la hora de los hornos, por ahí anda el pacto fiscal, ya dije, y también el pacto eléctrico, más postergados que un amor cobarde, ay.

Y todo porque en nuestro país siempre hay unas elecciones que ganar, unos sectores a los cuales no se les debe molestar por su generosa inversión/financiamiento, o por el peso de su sotana, o por vandálicas acciones, violencia de la peor, “se busca un muerto”.

En lo político el asunto es más grave.

En el partido gobernante, uno de los líderes habla de “fábrica de presidentes”, pero solo quiere saber de su Corolla, con tan buena Jeepeta al lado; mientras el otro dice preferir la “sangre nueva”, pero los suyos negocian en el Congreso una transfusión para el 2024; y en la oposición unos señores, inexplicablemente, apuestan al fortalecimiento del partido gobernante y  hasta ven con buenos ojos favorecer al sector que, además de ser orgánicamente mayoritario, administra el Estado y el Presupuesto.

Es así como, a menos que el propio PLD se desangre, llegará mayo 2020, ocurrirá lo que ocurre desde mayo 2004… y otra vez volverá la oposición a citar a Jeremías, y nosotros, a recordar con nostalgia a la gatita de doña Dora de nuestros años juveniles. No sé si me explico.

 

Consejos para detectar lavanderos

lava

El pasado sábado, uno lamentaba aquí que nuestros escándalos de narcotráfico, lavado y/o corrupción solo llegan a serlo realmente cuando los expedientes que los definen como tales son enviados a la Justicia local por el imperialismo gringo (en fase amistosa) o por interpósito institución/país/persona. 

Si en el caso Quirino, -es un ejemplo-, la DEA no decide hacer lo que hizo y el presidente de entonces, Leonel Fernández, no autoriza lo que autorizó, el entonces capitán del EN hubiera sido el senador de Elías Piña, por el PRD, en 2006. “Iba de robo”.

Es lo mismo que hubiese ocurrido en Hato Mayor en 2020, si el “áspero norte” no hubiera ordenado la operación antilavado contra la banda del señor Peralta. Y es que, como ven, el PRM,  -que como andan las cosas en el PLD podría ser gobierno en 11 meses-, compite con el partido morado en eso de las malas compañías que, por supuesto, nada tienen que ver con las otras, con las maravillosas “malas compañías” del Serrat, que son gente cumplidora “que acuden cuando saben que yo espero/. Si les roza la muerte, disimulan/ que para ellos la amistad es lo primero”. 

El apoyo que los descreídos votantes de hoy (sin Dios ni Marx) ofrecen a esas malas compañía sin comillas en provincias y municipios, -hagan memoria- , muestra y demuestra la calidad de nuestra democracia y de nuestro mercado electoral. Y, como de ganar elecciones se trata, la ética siempre puede esperar. 

Es ante este drama que me permito presentar a Uds. y a la partidocracia nacional estos consejos, que bien aplicados pueden servir para detectar posibles candidatos lavanderos, lavadores de activos, narcos o ex.

1. Investiguen a enllaves de tragos, en especial a los cuñados que son los peores.

2. Sigan la pista de sus novias teñidas de rubio, con caderas interminables y tetas operadas. Hay cosas que siempre han halado más que una Toyota Hi-Lux.

3. Fíjense en el calzado de las damas acompañantes, pues en ese mundo, las mujeres mientras mejor calzadas van, “en peores pasos andan”, según Jardiel.

4. Estén atentos a los dealers de autos de extra-lujo, pues los señores odian la Toyota Highlander, casi perfecta, o la Mazda CX-5 de mis afectos.

5. Supervisen el consumo de Diamond Jubilee o Belle Epoque Pierre Jouet, pues los señores nada quieren saber ya del Cuba Libre y menos del vino de la casa.

Finalmente, como ustedes conocen bien quiénes son aquí los empresarios dedicados a la política, se sugiere desconfiar de lo contrario: del político que, llegado al gobierno más pobre que un cura franciscano en provincia froteriza, cuatro/ocho años después sale convertido en próspero “hombre negocios” capaz de echarle guararé y vainas a un Vicini. Buena suerte.