El PLD, Vallejo y el cadáver de la muerte

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo”. César Vallejo.

EL MODELO BALAGUER.- Mientras el PRD/M comete siempre los errores precisos para perder elecciones, el PLD hace lo imposible por no ganar las próximas. Porque a dúo con el maestro Solano, digamos que, “Pensándolo bien”, a qué c… está jugando el PLD, el Gobierno y su Ministerio de Justicia ante lo que se le ha echado encima, o más exactamente ante lo que se han echado encima a sí mismos los señores que escogieron como modelo político electoral el del Dr. Balaguer (genial componedor de todo lo que en el país significa marrulla política, clientelismo vil, corrupción) sobre las enseñanzas éticas del profesor Bosch, tan digno siempre, “y si quiere que entre el mar”, que por cierto en aquel septiembre entró. Los peledeístas tomaron el modelo de Balaguer sobre el de Bosch, con el argumento de que con el viejo sabio se crean partidos disciplinados, pero no se llega al gobierno. Se cuenta, que al escoger a Balaguer como modelo a seguir, el señor Font Bernard -que de Trujillo y Balaguer sabía incluso lo que nunca ocurrió- les hizo llegar al Comité Político el manual de operaciones correspodiente, y el manual funcionó, por lo menos en lo que de ganar elecciones se trata. Pero faltaba aún el mandato fundamental del manual, y ahí comenzó a morir el cadáver de César Vallejo que aquí cito.

EL MANUAL DE OPERACIONES.- El manual del Doctor mandaba la creación de una burguesía propia -si legalmente mucho mejor-, justo y como habían hecho todos los anteriores gobierno/partidos, sólo que esta vez, y en especial a partir del 2004, con el manual ya aprendido, en el Estado no hubo los mínimos controles de los morados excesos porque no existían el debido respeto al Poder político. Para entonces se habían creado las instituciones, las normas jurídicas y éticas necesarias, pero salvo una que otra exigencia interesada de La Embajada, éstas no se aplicaron nunca a nadie mínimamente importante en el tinglado político partidario o gubernamental, y siguió rodando la rueda, rizándose el rizo, y así el cadáver comenzó a morir, “¡ay!, siguió muriendo”. Y así llegamos donde estamos: el destape Odebrecht. La locura, el desmadre fatal (“sin nuestras noches”, ¡ay!). Al PLD se le fue escapando de las manos el control de la corrupción -la de siempre, la de todos los gobiernos que Gobierno han sido-, y el descontrol trajo el exceso chulero del que hemos hablado tanto aquí, y que tantos problemas personales nos han traído y no es queja, es alivio, al fin “quien por su gusto navega, no debe temerle al mar”. O como dice enseña el hijo de Sara, si por amar tu libertad te quedas sólo, ese será el premio.

Y MORIRÁ EL CADÁVER.- En esa estábamos cuando el cadáver dejó de seguir muriendo para ser ya sólo eso: un cadáver, porque llegó Odebrecht a demostrar lo demostrado, a contarnos lo contado, y llegó de fuera, con el Visto Bueno de la justicia brasileña y el mandato imperial de los “americanos” en su lucha por recuperar el terreno/ tiempo perdido. No como Proust, con los fantasmas de su infancia, ni con el tema del comunismo ni el terrorismo, sino con el de la corrupción como pretexto, “y muchas gracias, señores míos, se lo agradezco, Su Merced, Dios se lo pague. Y llegó el expediente, pero ya sin aquellas mulatas de Janeiro que apagaban las farolas de La Zona o vestían con su desnudez el azul marino de alguna bahía del Este, sino con delaciones premiadas y otros jurídicos orgasmos.

UNA PENÚLTIMA ADVERTENCIA.- Ciudadanos indignados, generadores eléctricos -en ataque de celos por unas plantas que amenazan con joderle el buen negocio-, los míster de la Embajada con sus brazos operativos locales, más una oposición política que ya aprenderá o la entrenarán -como a David Collado- para que asuma en el 2020; todo esto se le ha reunido a un PLD que ha entrado en esa fase terrible a lo PRD años 90, con Danilo y Leonel en plan Peña-Majluta, sólo que no existe ya un Freddy Beras Goico para reconciliarlos en su Gordo Semanal, en Color Visión. (el programa McKINNEY está a su orden). Entonces, cabe aquí mi penúltima advertencia: Leonel quiere volver, Danilo quiere seguir. Si lo intentan, Concho Primo va a llegar. Y entonces “morirá el cadáver”.

 

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