Cuando la vida no vale nada…

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“Si asesinando a supuestos delincuentes se lograra disminuir la delincuencia, las calles de Santo Domingo deberían ser hoy una estancia infantil.”.

EL FUTURO FUE AYER.- Las redes sociales y sus plataformas nos han cambiado la vida. Ni mejor ni peor vida, solo una vida cambiada, como han cambiado las rutinas, los accesos, costumbres, tradiciones. Por algo tiene uno escrito por ahí, que el problema de nuestro  presente es que ya “hasta el futuro fue ayer”. Hasta las maneras de la gente enamorar y enamorarse han cambiado con las redes sociales y sus plataformas. Los sobrinos propios y los ajenos me cuentan que ya los versos molestan a las chicas, y las flores sólo les dan alergias. “Tú tá pasao, tío”, me dicen, porque ahora todo se resuelve con un “chá” en el “guasá” con posible “juntadera”. Por cambiar, ha cambiado hasta la manera de uno informar y de informarse y ahí está el detalle, el meollo. Pues eso de “la realidad” es una construcción social y ahora mediática. Si no existiera la prensa, ocurrirían hechos sociales, pero no habría actualidad. También en lo de informar, condicionar y formar la opinión pública, las redes sociales son como un cuchillo: sirven para pelar papas o para dar cuchilladas… y matar. ¡Y nunca más acertada y oportuna la palabra matar! ¡La jodida parca!

LA JODIDA PARCA.- Tal que el pasado fin de semana, la Policía Nacional informaba la muerte del supuesto delincuente Rubén Darío Hipolita Martínez, alias “Moreno 27” y/o “Rubencito”, quien, según la institución “AL PERCATARSE DE LA PRESENCIA POLICIAL, LA EMPRENDI” A TIROS EN CONTRA DE LOS EFECTIVOS QUE REPELIERON LA AGRESION, RESULTANDO CON LAS HERIDAS QUE POSTERIORMENTE LE PROVOCARON LA MUERTE”. Hasta ahí todo iba normal, una muerte más en un lamentable enfrentamiento entre agentes de la Policía y un supuesto delincuente de gran historial delictivo, y entonces ocurrió que, ya rodeado por los agentes, sabiendo lo que le venía encima, Moreno27 o Rubencito tuvo la precaución de grabar con su celular los segundos finales de su vida. En esa grabación se le escucha clamando a los agentes, exactamente al “comando”, para que no le asesinaran, “no, comando, aquí hay niños, comando”, que él se iba a entregar, y volvía, desesperado a advertirles, “que hay niños, comando, hay niños”. A pesar de la advertencia, a pesar de tenerlo totalmente acorralado, los agentes decidieron, como otras tantas veces, “darlepabajo”, en un país donde no existe la pena de muerte, por lo que estas ejecuciones no merecen ni siquiera el nombre de “muertes extrajudiciales” como mal escriben a veces, las ONG y los medios extranjeros. Consumado el hecho, la Policía ofreció su versión: “AL PERCATARSE DE LA PRESENCIA POLICIAL, LA EMPRENDI” A TIROS EN CONTRA DE LOS EFECTIVOS QUE REPELIERON LA AGRESI”N, RESULTANDO CON LAS HERIDAS QUE POSTERIORMENTE LE PROVOCARON LA MUERTE”, y entonces apareció la grabación de Moreno27, y la magia de las redes sociales hizo el resto. El video se hizo viral, y lo demás es ya dolorosa historia.

AHORA SÍ QUE SOMOS POBRES.- Si asesinando a los supuestos delincuentes se lograra disminuir la delincuencia, las calles de Santo Domingo deberían ser una estancia infantil. Pero no. El asesinato de supuestos delincuentes, además de ilegal, es de una torpeza magistral pues desvaloriza la vida entre los delincuentes y los propios agentes policiales, y ahí están los resultados. Según el informe: “MUERTES VIOLENTAS POR HOMICIDIOS Y ACCIONES LEGALES”, elaborado por la Procuraduría General de la República, entre 2005 y abril de 2017, es decir, durante los últimos doce años y tres meses, 26 mil 760 personas murieron en hechos violentos, incluidos los tristemente célebres INTERCAMBIO DE DISPAROS. Entonces, hela ahí, esta es la sociedad que entre todos hemos creado. Materialmente menos pobre que nunca, es cierto, pero jamás tan existencialmente miserable, tan “fané y descangayada”. Oiga, usted, que como decían en las Españas de Franco, contra los malos vivíamos mejor, pero pasaron cuarenta años, y ya ven, ahora los malos somos nosotros… y llega el invierno (¿o habré querido decir, que llega el infierno?). Tócala otra vez, Mateo Leví, hijo de Alfeo, tócala otra vez: “¿DE QUÉ LE SIRVE AL HOMBRE GANAR EL MUNDO SI PIERDE SU ALMA?” Joder, ¡ahora sí que somos pobres!

 

 

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