La Derrama de los Chapur

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“Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, serían buenos

aunque sea por negocio”.   F. Cabral.  

UN NEGOCIO DE FAMILIA. – La buena recuperación de los Tigres del Licey venciendo cuando es más necesario y duele más al adversario aguilucho debería ser suficiente tema para escribir este bulevar, o celebrar el encuentro entre banilejos del pasado domingo, El Convite XV. Esto debería bastar, pero no. Además de azules victorias y convites fraternales, uno se alegra de la llegada formal este jueves a las 10:00 de la mañana del GRUPO PALACE RESORT de la familia mexicana de los Chapur, y el inicio de la construcción del hotel MOON PALACE PUNTA CANA, con unas 2,149 habitaciones, una inversión que rondará los 600 millones de dólares y que generará más de cuatro mil empleos formales todos ellos, en estos tiempos de tanta jodida informalidad laboral. Claro que bastaría destacar que con este proyecto se da paso a la aplicación del nuevo Plan Sectorial de Ordenamiento Territorial Turístico Punta Cana, Bávaro-Macao, que permitirá construir torres turísticas de hasta 77 metros de altura, pero eso sí, alejadas 500 metros de las playas, como forma de, entre otras cosas, proteger los manglares que en los últimos 40 años han sido convertidos en pedazos de hoteles de cal viva. Como alegra saber que, en este proyecto la distancia entre edificios será igual a la altura de cada uno de ellos, o sea, 77 metros, como manda la nueva normativa. Además, en tiempos de empresarios enganchados y fondos golondrinas -que como los malos amores no tienen conciencia de nada y son capaces de todo-, bueno es enterarse de que esto del Grupo Palace Resort es en verdad una familia, la de los Chapur, ya dije, que, en su segunda generación de hoteleros encabeza el primogénito de don José Chapur, el muy joven (30 años), Gibrán. Pero entre todo lo anterior y lo que se podría seguir contando aquí, uno se queda con lo que ellos llaman La Derrama, uno especie de boronear la micro desde la macro, que diría don Hipólito, y ya me explico.

CIUDAD MOON PALACE PUNTA CANA. – El Grupo Palace Resort aplica en sus operaciones una filosofía que me recordó a Facundo Cabral, cuando asegura que “SI LOS MALOS SUPIERAN QUE BUEN NEGOCIO ES SER BUENO, SERÍAN BUENOS AUNQUE SEA POR NEGOCIO”. Según pude comprobar en el lugar de los hechos, la filosofía de trabajo de los Chapur parte de la seguridad de que como marcha la vida de sus empleados (que ellos llaman colaboradores y nunca empleados) “ASÍ MARCHA MOON PALACE”. Y es que, como nos explicó el joven Chapur, lo de ellos no es cosa de altruismo (para lo que crearon una Fundación concentrada en la protección de los niños y la defensa de la flora y la fauna), sino de repartir riquezas porque, además del sentido social es rentable. ¡Joder, que es rentable la solidaridad! O sea, que si algunos empresarios supieran que eso de repartir beneficios con sus empleados mejorando sus condiciones de vida y trabajo es un buen negocio, lo harían, ¡claro que lo harían! “AUNQUE SEA POR NEGOCIO”, para volver a Cabral. Ojalá y más de un grupo empresarial haga la prueba, que a estos señores no les ha ido nada mal. Y aquí viene un dato importante: el 10 por ciento de toda la inversión en el proyecto (o sea unos 60 millones de dólares) será dedicado a la construcción de una especie de Ciudad Moon Palace, donde, sin costo alguno, residirán sus empleados (colaboradores), lo que, bien pensado tiene sentido y razón:  una empresa que brinda servicios (el servicio es lo fundamental del negocio del turismo por encima de playas y sol), que ofrece habitaciones a 700 dólares la noche, no puede darse el lujo de tener un empleado (colaborador) que no se sienta satisfecho y orgulloso de pertenecer a ella.

LA FRASE.- Mucho podría uno contar aquí de lo observado y vivido allí, pero he preferido destacar lo que personalmente más me impactó: la filosofía empresarial de los Chapur, o sea, La Derrama. Oiga usted que como marcha la vida de su empleado (colaborador), tarde o temprano así marchará su empresa, y mucho más si es una empresa donde una sonrisa amable y amiga puede ser la diferencia. Cuando el joven Gibrán la pronunció, yo solo atiné a decirle que ya podía terminar su exposición. La frase fue la siguiente: “TENEMOS QUE REPARTIR LAS RIQUEZAS, Y ESTO NO ES ALTRUISMO, ES RENTABLE”. Como diría Freddy Ortiz: “¡QUÉ FRASE, COMPADRE!”. !Bienvenidos!

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