Gobierno, encuestas y agüita de lluvia

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“… Piensan entonces que lo saben todo. Se ven desnudos y lo saben todo.
(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo.) 
Jaime Sabines.

SUPOSICIONES. – Como Jaime Sabines, “YO NO LO SÉ DE CIERTO, PERO SUPONGO” que los datos y las estadísticas le sirven al gobierno para diseñar políticas públicas y tomar decisiones. Pero no. Aquí, si de perder popularidad a corto plazo se trata, la realidad va por un lado y las decisiones del gobierno van por el otro. Así, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística, de enero 2016 a septiembre 2018, 1,414 dominicanos perdieron la vida en accidentes; solo en 2018, al menos 949 personas fallecieron por esa causa. Los dominicanos ocupamos el séptimo lugar en el consumo de alcohol puro al año con 6.9 litros por persona. Los accidentados consumen el 59% del presupuesto de los hospitales traumatológicos. (Solo el Hospital Darío Contreras gasta doce millones de pesos mensuales atendiendo accidentados). Las imprudencias humanas son causa de, por lo menos, el 60 por ciento de los accidentes. Ante esa realidad, ante ese facto, esos datos, y esas demoledoras estadísticas e indicadores la reacción del gobierno ha sido la de levantar del 1 de diciembre al 7 de enero las restricciones en los horarios para la venta de bebidas alcohólicas. “Y ENTONCES, ¡CÓMO ES POSIBLE, DE DÓNDE HA SALIDO ESTA CANCIÓN”, ¡Don Pedro Mir!

MORIR DE POBRES. – Si nada le dice la poética suposición de Jaime Sabines que encabeza este bulevar, para que lo comprenda mejor la directora de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA), Nélsida Marmolejos, acaba de recordarnos la pasada semana que la mayoría de los afiliados con que cuenta el Sistema Dominicano de Seguridad Social gana menos de RD$15,000 al mes, y el 72% no alcanza los RD$20,000. Según los cálculos de la DIDA, para enfrentar cualquier enfermedad que requiera algunas pruebas, un empleado gasta más de la tercera parte de su salario, en la mayoría de los casos menor a 20,000 pesos, lo que viene a confirmar mi vieja afirmación de que en nuestro país la gente no se muere de enfermedad sino de ser pobre. Sin embargo, ante esta realidad constatada, revisada y vivida, todavía anda el gobierno más lento que un suero de miel de abejas y más tímido que el novio adolescente de la hija única de un coronel, en eso de aplicar, establecer ¡YA! el sistema de atención primaria, y que quien se mueva no salga en la foto. Nadie está por encima de la ley, y menos puede estar por encima de la salud de las mayorías nacionales, aunque esté cerca el 2019, y se tenga que elegir el candidato de un gobernante partido, partido por la mitad.

VALDEZ ALBIZU NO DA PARA TANTO. – Liberar las restricciones de horario para el consumo de alcohol en un país que lidera en el continente el número de muertos por accidentes automovilísticos; o rizar el rizo y jugar al amagar y no dar y al “VENGOAHORITA” con el establecimiento del sistema de atención primaria de salud, es peligroso. “TANTO SOBÓ ER DIABLO AL HIJO…TANTO FUE EL CÁNTARO AL RÍO… ”. Los buenos tiempos de la economía -por más que se apure Valdez Albizu and friends del Banco Central con sus envidiables resultados macroeconómicos-, no pueden durar para siempre. La economía tiene sus ciclos, y desde la crisis financiera de 2003, la nuestra ha logrado enfrentar con relativo éxito los desafíos que se le han presentado. Insisto: la economía tiene sus ciclos, y son ya catorce años con estabilidad, crecimiento e inflación controlada.

NO ES AGUA DE LLUVIA. NO ES QUE LLUEVE, SEÑORES. – Finalmente, los resultados de la encuesta Latinobarómetro 2018 y la Gallup de octubre deberían decirle algo al señor Gobierno, y convidarle a apurar el paso. Ellas muestran y demuestran, indican y confirman que cada vez los dominicanos confían menos en la democracia, sus valores y sus instituciones, por ejemplo, en Latinobarómetro 2018, el gobierno, o sea, el Poder Ejecutivo, recibe un 38% de confianza, la Justicia (el poder Judicial) un 31% y el Congreso (el Poder Legislativo) un famélico 28 por ciento. Estos son los datos, el facto, la evidencia demoscópicamente hallada, ay, pero nuestra partidocracia reinante y sus príncipes del capital ni se enteran, “AVIVEN EL SESO Y DESPIERTEN”, muy señores míos, honorables, Sus Mercedes. No es que llueve, no es que llueve, es que la realidad con sus factos, datos y estadísticas nos está orinando encima.

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