Destape empresarial con pregunta cibaeña

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DESTAPE EMPRESARIAL.- El striptease verbal que dos empresarios miembros de dos familias de alta sonoridad social han protagonizado en estos días, y al que uno tuvo acceso gracias a las acciones de un destacado miembro de la ilegal pero legitimada ADEIP (Asociación Dominicana de Escuchas Ilegales Profesionales), nos ha regresado al refranero popular del campesino dominicano y sus sentencias: “EL QUE DEBE, PAGA O RUEGA”,que es justo y lo contrario de lo que se escucha hacer al señor del audio en contra de quien posee un contrato firmado entre las empresas de ambos, y en donde no aparece el nombre de la tercera, la ya tristemente célebre, NaT Gas.

PALABRAS CON LUZ.-Se trataba de, raudo y veloz, volver a la sabiduría del campo con la sentencia ya citada, y si no rogar, por lo menos exhibir cierta humildad en el diálogo, pedir el favor sin faltar a la verdad, lo que era perfectamente posible. No era un boche ni una amenaza sino la petición humilde de un favor lo que el sentido común mandaba, pero no se hizo así, y el tono de las amenazas no pudo ser peor. Lo de, “¡Que entre abogados te veas!” es cierto, pero cuidado, que lo de “¡Que entre pleitos de grandes te mires!” no es menor. Y es que, no solo el poder político, también -y sobre todo- el poder económico se acostumbra con los años, con los capitales, los tantos bienes y sus males, a que siempre le den la razón. Allá lejos, bien lejos, queda sepultada entre las amenazas de este verbal striptease, todo lo que significa buena imagen corporativa, responsabilidad social, solidaridad, economía del bien común y otros versos de las mentiras con vocación mediática de verdad. O sea, que tenían razón los estudiosos de la cosa, cuando hace mil años nos advertían: En comunicación, lo que se construye en décadas se puede destruir con una pela de lengua de dos minutos. (Palabras con Luz)

¿QUÉ LE FALTA A SANTIAGO?.- Los poderosos de la política y la monarquía del capital, de tanto gobernar y/o reinar terminan acostumbrándose a que siempre le den la razón, ya dije. Si embargo, quien sí tiene la razón y no se la han entregado es la ciudad de Santiago. Alguien debería responder la pregunta que más de uno se ha hecho desde emitida la nota de prensa. Tengo días buscando la respuesta y no la encuentro; la busco, y lo que hallo es una ciudad limpia, organizada, floreciente y con un gran coliseo Arena (o arr-ina, como se dice ahora) y un Teatro Regional, “arregladitos como para ir de boda”. Entonces, es asunto de elemental justicia y debida cortesía. Alguien debería responderme ¡YA! Voy a llamar a  los colegas José Gutiérrez o a Bélgica Suárez, que de la movida santiaguera lo saben todo. Llamaré al cronista por excelencia de la ciudad, Edwin Espinal, por si fuera asunto de la historia cibaeña y su capital. Y es que “Pensándolo bien”, o sea, “tomando en cuenta los últimos sucesos (…) y lo implacable que debe ser la verdad”, quisiera uno preguntar a la ACROARTE y a la Cervecería Nacional Dominicana de Brasil, ¡qué carajos le falta al primer Santiago de América para recibir en su santo seno, y sobre todo en sus caderas sin fin, por sus piernas interminables, los benditos Premios Soberano, que son nuestro artístico devaneo primermundista por excelencia.

#VAMOAHACEILE, OMBE.- ¿Qué le falta a Santiago? Qué le falta o qué c.. es lo que le sobra. Díganlo de una vez. Como se sabe, la decisión de no llevar los Soberano a Santiago fue anterior al descalabro del equipo de las Águilas Cibaeñas en el presente torneo. Pero hay más… Resulta que el fanático aguilucho no tiene la culpa de los chismes internos entre  dueños, dirigentes, ejecutivos, secretarias, asistentes, guachimanes, choferes, chismositos “veteydile”, de un equipo que representa para sus seguidores mucho más de lo que es un equipo de pelota, porque es un símbolo unificador, de pertenecia, de cohesión social de la buena. Sólo por lo obvio, o sea, porque  “Santiago es Santiago”, bastaría para que fuera ella la anfitriona de la premiación, sin tener que repetir aquí sus dones, incluidos los dones, ay, que la cadencia y caderas de sus muchachas en flor representan. Entonces, tócala otra vez, Umbrales, tócala otra vez: “Tuyos los temores, chinola y delicias de leche con coco, la dacha en el campo azul y pequeña, Neruda y Matilde, tu apego y tu perro… tú lo tienes todo, yo no tengo nada. ¿Nuestros? Los recuerdos”. #Vamoahaceile, ombe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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