La aristocracia del barrio nacional

“Son la aristocracia del barrio. Lo mejor de cada casa… ”.  Joan Manuel Serrat

FUERA LAS NIMIEDADES. – Si me lo permiten y no es mucha molestia, me gustaría iniciar el año hablando de lo importante. Postergar para el martes, baladíes asuntos como nuestro endeudamiento externo, por ejemplo, o la inseguridad ciudadana; el desempleo o la migración desordenada. Hablo de guardar para otro momento y otros bulevares, temas secundarios como esos, y así poder escribir sobre lo nodal, lo esencial, lo fundamental e imprescindible. Hablemos de la aristocracia nacional, y hagámoslo, ahora que andamos casi todos pesimistas a ultranza en plan copa medio vacía, y envueltos en ese catastrofismo sin esperanzas del que hablaba el otro día, mi dilecta Rosario Espinal. Es el tiempo de presentarles a todos mis lectores, con el debido respeto y la distinción merecida, nuestra verdadera aristocracia, no la del Poble Sec de Serrat, sino otra mejor y nacional compuesta por hombres y mujeres -y sus instituciones- que, desde la inmensa fortuna de sus corazones grandes hacen, han hecho y van haciendo el país dominicano desde un bendito y anónimo silencio, ay, ¡el silencio del amor, la humildad de los grandes de corazón! Esos a los que hace ahora mil años cantaba el taita Yupanqui:  “DICEN QUE NO TIENEN CANTO LOS RÍOS QUE SON PROFUNDOS/, MAS YO APRENDÍ EN ESTE MUNDO QUE EL QUE TIENE MÁS HONDURA/ CANTA MEJOR POR SER HONDO Y HACE MIEL DE SU AMARGURA”.

LOS CORRIPIO AGRADECIDOS. – Tal que, la Fundación Corripio ha celebrado los 100 años de la llegada de la familia al país, y para que lo recoja la posteridad se ha escrito un libro repleto de emociones, y que han tenido la cortesía de enviarme: “UN SIGLO COMPARTIDO” (1917-2017). CIEN OBRAS TRASCENDENTES. UN SIGLO DE HISTORIA. El libro se resume en la frase con la que se inicia: “LA MEJOR MANERA DE CELEBRAR ALGO ES COMPARTIRLO CON LOS DEMÁS”. Y eso hizo la familia Corripio. Eligió a 100 instituciones/ personalidades, les donó un millón de pesos a cada una, y le rindió homenaje de gala en el Teatro Nacional, y sobre todo en este hermoso libro que recoge las historias de solidaridad humana de estas personalidades, marquesas y príncipes del bien hacer y sus instituciones. La aristocracia del barrio.  El odio es ruido, el amor trae la paz del silencio. Se  notan más las heces que apestan que la flor que perfuma. Pero por cado odio sentido nacen mil amores bien vividos, y no hablo aquí necesariamente del amor romántico de mar y luna, noches y adoquines, tus farolas, ay, sino el de la solidaridad para con los otros que, como ya sabe, son lo mejor de nosotros.

LA ELITE DE LA REALEZA NACIONAL. – Entre las instituciones a las que se rinde homenaje las hay muy conocidas, mil veces reconocidas y mucho más queridas como  la Asociación Dominicana de Rehabilitación, el Hogar Escuela Doña Chucha, el Patronato Nacional de Ciegos, el Club Deportivo Mauricio Báez o la Fundación Cruz Jiminián, pero también hay otras no tan conocidas y que, -gracias a este libro- podemos conocer mejor, como es el caso del los patronatos o asociaciones de voluntarios y voluntarias del Instituto de Oncología, Pro Maternidad Ntra. Señora de la Altagracia, Contra la diabetes, de la salud mental Padre Billini, del Hospital General Plaza de Salud, o el hermoso ejemplo del mejor cristianismo que es el Liceo San José Santo Domingo Este, creación bendita de uno de esos maravillosos “curas del carajo” que decía Freddy Beras Goico, y que son la expresión de la mejor iglesia cristiana, la que está más cerca de los pobres que de la Plaza San Pedro, el padre Juan Luis Rodríguez, de los Carmelitas Descalzos.

LO IMPORTANTE. – En fin, lo que uno ha pretendido con estas líneas ha sido sumarse al homenaje de los Corripio a nuestra verdadera y más auténtica aristocracia, a nuestra élite del buen amor y la entrega. Queríamos hablar de lo importante y lo hemos hecho, dejando para el martes los asuntos insignificantes, qué se yo, los precios de los combustibles, Punta Catalina y sus plantas, la cotización del dólar frente al peso, o la crisis peledeísta postergada hasta marzo por decisión presidencial. Ya habrá tiempo para esas nimiedades e insignificancias, por hoy, uno se ha ganado el jugoso estipendio que le paga este diario, hoy sí que hemos hablado de lo importante. Muchas gracias. Con su permiso.

 

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