“… y el viento, lleva esencia sutil de azahar”. Rubén Darío. 

En España, la división en el Partido Popular producto del surgimiento del camaleónico partido Ciudadanos y del ultraderechista VOX le ha asestado a esa organización la mayor derrota electoral de su historia, pasando de 135 escaños en 2016 a 66 escaños en 2019. ¿Dónde se fueron esos escaños? 57 a Ciudadanos y 24 a Vox.

En el espejo del PP debería verse la partidocracia nacional y en especial el PLD que en su breve reunión del sábado presentó los “trailers” de lo que deberá ocurrir en las próximas semanas en ese partido: entendimiento o muerte. Acuerdo u oposición.

Posiblemente por la comprensión de esa realidad es que, en la reciente encuesta CID Latinoamérica, (tan independientedel sector Medina, como la ASISA lo es del sector Fernández) se envía la señal que comentábamos aquí el pasado viernes y que consiste en presentar a la Dra. Margarita Cedeño Lizardo de Fernánadez como lo que es desde hace mucho pero que, hasta ahora, no se había admitido tan directa y francamente en el PLD: en ese partido, sólo tres miembros marcan en las encuestas, y luego están los demás, que constituyen un grupo donde hay de todo “como en botica”, y todos con una característica común: a la hora medir popularidad e intención de votos, todos permanecen lejos de Medina, de Fernández y de Cedeño. (Uno, sin llegar a Aristóteles también quiere más a la verdad que a Sócrates).

Si existe una verdad indiscutible en el PLD es la necesidad de la unidad entre sus dos grupos en conflicto, incapaces de ganar por sí solos unas elecciones, pero con sobrada capacidad, talentos y marrullería políticas para evitar el triunfo del otro. Por huelga de brazos caídos de unos, o por gobierno lento y tacaño de otros, no importa y es lo de menos. Entonces, si la candidatura de Medina -con traumática modificación constitucional incluida- divide al PLD; y la de Fernández, en su lucha por su cuarto mandato presidencial hace lo mismo, no hay que ser Manuel Castell ni Antoni Gutiérrez-Rubí para ver el ramo de olivo que contienen los resultados de la encuesta CID Latinoamérica, de parte del sector Medina al sector Fernández.

Ese ramo de olivo se llama Margarita. O sea que, la encuestadora del CID (que ganaba batallas después de muerto) sin llegar a Rubén Darío, como el poeta nicaragüense considera que “está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar”. ¡Señoras, señores, el acto va a empezar!

 

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