Lo de los peledeístas no es ninguna aventura, sino más bien una locura como la de José Luis Perales, pero peor. Una locura que ni el cumpleaños de Juan Bosch logró disminuir. Negados a escuchar a cualquiera que emita una opinión que no coincida con la suya, los muy señores están dispuestos a partir a su propio hijo por la mitad con tal de que no lo críe el otro. Y el sabio Salomón tan ocupado.

Lo de ellos es una crisis esquizoide sin retorno, que podría provocar que, por ejemplo, el sector Fernández prefiera una alianza tácita con el sector Abinader (PRM), y el de Medina hiciera lo propio con Mejía (PRM), y ambos por la misma razón: Para evitar el triunfo del otro… aunque entre el mar. Así andan las cosas en el PLD>

La demencia senil del partido morado, provocada por sus tantos años de gobierno, es de tal magnitud que sus grupos en guerra duermen convencidos de que el sol sale cada mañana con la única encomienda de iluminar su Casa Nacional, el local de la Funglode, los despachos del Palacio Nacional… y a sus termocefálicos de encierro, insultadores de oficio y difamadores sin freno, me remito.

El escenario no puede ser peor: el equipo del presidente Medina quiere modificar la Constitución por segunda vez para que este pueda ser candidato para un tercer período y posiblemente un cuarto, ¡joder!, mientras al otro equipo de Leonel le ha entrado un amor por la  Constitución, que Dios se lo bendiga pero que no se lo aumente, y, víctima de una desmemoria selectiva con amnesia conveniente, ya no recuerda a aquellos “ingenieros constitucionalistas”de 2010- 2011, ni a los 26 senadores que para entonces tomaron por asalto el Palacio Nacional para “exigirle” a su líder la misma locura que ahora quieren impedir que haga el otro líder, o sea, repostularse. Están locos.

Hoy, en el país se cumplen dos de los tres factores necesarios para que un partido pierda el poder: arrabalización institucional con corrupción y una alta percepción de inseguridad ciudadana en aumento. El tercer factor es una crisis económica que hoy no existe, es cierto, pero ¡Cuidado!, que como he advertido tantas veces, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu es economista y no mago, y en un país con una economía tan dependiente y vulnerable como la nuestra, la estabilidad macroeconómica, -con crecimiento, baja inflación y divisas controladas- es como esos amores impertinentes, que cualquier día nos dejan, se marchan y sólo nos quedan entonces unas luces de bohemia que se apagan, en fin, una locura.

 

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