Como ya es de todos conocidos, desde noviembre de 2012 hasta finales del 2015, la oposición al PLD confundió los toros y, confiada en que por su inhabilitación constitucional el presidente Danilo Medina no sería candidato en 2016, concentró todos sus esfuerzos en combatir a quien, entonces, se percibía como el seguro candidato a vencer, Leonel Fernández.

El arma de reglamento de ese combate fue el déficit fiscal acumulado durante los gobiernos de Fernández quien, en 2004, al iniciar su segundo gobierno, debió enfrentar los fraudes financieros de 2003 y en septiembre de 2008 la terrible crisis financiera de los Estados Unidos. Si bien, con la receta Fernández la economía dominicana resistió ambos golpes, como ocurre con toda medicina el remedio tuvo efectos secundarios, el principal de ellos fue el citado déficit fiscal, provocado, entre otras razones, por el blindaje de la economía dominicana ante lo que se le había echado encima. Pero como el que tiene de todo con un tesoro se topa, y aquel que está “desnú” “todo le viene menos ropa”, en febrero de 2015 Quirino Ernesto Paulino regresó (o lo regresaron) al país con la intención y/o encomienda de realizar un media tours de difamación como venganza  contra de quien, siendo presidente de la república había autorizado su apresamiento y firmado su deportación. Los adversarios al PLD gubernamental reían.

Así andaban las cosas cuando en 2015, con todos los ítems de mi check list presidencial a su favor, el presidente Medina permitió que se modificara la Constitución y se convirtió en el candidato del PLD.

Hasta entonces, la oposición sólo había enfrentado al toro de Villa Juana, y ya era tarde para enfrentar al miura sureño al que durante 36 meses habían llenado de elogios. Por eso, atacado el toro que no era, en 2016 el toro que sí era le propinó una cornada de más un millón de votos de ventaja.

Desde el 2017 hasta el pasado lunes, la oposición había cometido el mismo error de 2015 sólo que con los toros cambiados: Esta vez había enfrentado a Medina, mientras con Fernández sostenía discretos acercamientos, (que el café de FUNGLODE por banilejo es muy bueno).

Entonces, ocurrió. Y en apenas 14 minutos, el toro que era (Danilo) dejó de serlo, y automáticamente aumentó las posibilidades de ser, del toro que hasta entonces no era: Leonel Fernández. Ya lo ven: ¡Quien no aprende de sus errores, los repite! Ocupen su localidad. El acto va a empezar.

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