lava

El pasado sábado, uno lamentaba aquí que nuestros escándalos de narcotráfico, lavado y/o corrupción solo llegan a serlo realmente cuando los expedientes que los definen como tales son enviados a la Justicia local por el imperialismo gringo (en fase amistosa) o por interpósito institución/país/persona. 

Si en el caso Quirino, -es un ejemplo-, la DEA no decide hacer lo que hizo y el presidente de entonces, Leonel Fernández, no autoriza lo que autorizó, el entonces capitán del EN hubiera sido el senador de Elías Piña, por el PRD, en 2006. “Iba de robo”.

Es lo mismo que hubiese ocurrido en Hato Mayor en 2020, si el “áspero norte” no hubiera ordenado la operación antilavado contra la banda del señor Peralta. Y es que, como ven, el PRM,  -que como andan las cosas en el PLD podría ser gobierno en 11 meses-, compite con el partido morado en eso de las malas compañías que, por supuesto, nada tienen que ver con las otras, con las maravillosas “malas compañías” del Serrat, que son gente cumplidora “que acuden cuando saben que yo espero/. Si les roza la muerte, disimulan/ que para ellos la amistad es lo primero”. 

El apoyo que los descreídos votantes de hoy (sin Dios ni Marx) ofrecen a esas malas compañía sin comillas en provincias y municipios, -hagan memoria- , muestra y demuestra la calidad de nuestra democracia y de nuestro mercado electoral. Y, como de ganar elecciones se trata, la ética siempre puede esperar. 

Es ante este drama que me permito presentar a Uds. y a la partidocracia nacional estos consejos, que bien aplicados pueden servir para detectar posibles candidatos lavanderos, lavadores de activos, narcos o ex.

1. Investiguen a enllaves de tragos, en especial a los cuñados que son los peores.

2. Sigan la pista de sus novias teñidas de rubio, con caderas interminables y tetas operadas. Hay cosas que siempre han halado más que una Toyota Hi-Lux.

3. Fíjense en el calzado de las damas acompañantes, pues en ese mundo, las mujeres mientras mejor calzadas van, “en peores pasos andan”, según Jardiel.

4. Estén atentos a los dealers de autos de extra-lujo, pues los señores odian la Toyota Highlander, casi perfecta, o la Mazda CX-5 de mis afectos.

5. Supervisen el consumo de Diamond Jubilee o Belle Epoque Pierre Jouet, pues los señores nada quieren saber ya del Cuba Libre y menos del vino de la casa.

Finalmente, como ustedes conocen bien quiénes son aquí los empresarios dedicados a la política, se sugiere desconfiar de lo contrario: del político que, llegado al gobierno más pobre que un cura franciscano en provincia froteriza, cuatro/ocho años después sale convertido en próspero “hombre negocios” capaz de echarle guararé y vainas a un Vicini. Buena suerte.

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