“Si los malos supieran que buen negocio es ser buenos, serían buenos, aunque sea por negocio”. Buda.

SANTO DOMINGO, DOMINICAN REPUBLIC - AUGUST 8, 2017: View of the building Palacio Consistorial. Copy space for text.

Recientemente, la alcaldía de la capital firmó un acuerdo con la telefónica Claro, mediante el cual la empresa se compromete a instalar 90 puntos, pero no de los malos, sino de los buenos, puntos de servicio gratuito de Internet a la población.

Piensa uno que las demás telefónicas no deberían dejarse “echar vainas” de la mexicana de Slim, y llamar a David Collado ¡ayer! para informarles su disposición a instalar 180 puntos cada una.

Pero no solo las telefónicas deben responder al desafío de Claro, sino también las demás alcaldías del país que no deberían permitir que David Collado siga echándoles guararé y comiéndoles los caramelitos del “bienhacer” con transparencia, que la decisión de transferir todo el proceso de licitación de las compras del cabildo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), representa.

Como Roberto Carlos, hablemos claro y no nos caigamos a mentiritas, que uno es pendejo con club y todo, pero sin excesos.

Si una institución quiere luchar contra la corrupción no es con marchas de colores ni lamentos de sirena como se logra el milagro de la buena administración, sino con transparencia y eficiencia y lo demás es caballá y public relations.

Como se sabe, en las instituciones públicas la corrupción llega de la mano de los pagos, las compras o las contratas, y en el caso de los ayuntamientos se añade la además la “permisología”, los permisos y certificaciones que hay que obtener.

Precisamente, por los pagos, la “permisología” y las compras ha atacado la alcaldía el problema de la corrupción y la mala calidad del gasto, y los resultados no han podido ser mejores, al punto de que acaba de ser seleccionada por la sede central del PNUD, en New York como ejemplo y modelo de transparencia para poner en ejecución un programa piloto a nivel de la región, que busca generar confianza entre los ciudadanos y sus cabildos.

Pero lo mejor y felizmente sorprendente de estas iniciativas del cabildo han sido los efectos que ellas han tenido en la valoración que de la alcaldía tienen los munícipes, al punto de que esta semana la consultora mexicana Mitofsky acaba de anunciar que, en un estudio realizado recientemente, David Collado es el alcalde mejor valorado de todas las ciudades de América Latina. O sea, que puede ser políticamente rentable hacer las cosas bien. O sea que el “yesgüicán” no es solo cosa de Mr. Obama y sus jóvenes.

Como tantas otras veces, Buda tuvo razón y por eso lo citaba tanto mi dilecto Cabral:  “Si los malos supieran que buen negocio es ser buenos, serían buenos, aunque sea por negocio”.

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