Black Friday

Todos los partidos llevan en su seno el germen de su destrucción; el del PRD ha sido la ineficiencia, las crisis al final de cada uno de sus gobiernos. Al PRSC lo ha perdido su incapacidad para sobrevivir fuera de la nómina pública, y por eso ha hecho más alianzas que las del Progreso de Kennedy, en 1961.

En el caso del PLD, quizás por el origen social de sus fundadores, el germen de su destrucción ha sido siempre la arrogancia, ay, ese sentirse superior, la falta de contemplación, por ejemplo, de ese “otro” al que se pretendía negar en aquellos años fundacionales, el PRD, por decir.

Lamentablemente, hoy el PLD se afana en darle a uno la razón sobre lo afirmado desde hace  mil años, a partir de lo que podríamos ver ¿veremos? en este Black Friday  demorado y sin descuentos, muertecitos de éxitos los señores, y con unas ganas terribles de morirse,  algo que no sería demasiado importante, sino fuera porque después de 19 años de gobierno, lo que afecta al PLD como partido gobernante (y también como partido dominante) afecta a todo el país.

Y así llegamos a este viernes 12 de julio, en la incertidumbre de saber si el sector que en el PLD apoya una segunda modificación constitucional va a cumplir o no el Acuerdo firmado en 2015, subscrito unánimemente por todos los miembros del Comité Político, aprobado por el Comité Central y refrendado por la asamblea de delegados de su Congreso, e hizo posible que el PLD siguiera siendo gobierno, pues el triunfo de 2016 fue el mérito de muchos pero fundamentalmente fue el mérito de los dos señores -hoy enfrentados- , más una dama en espera. (¡Ay! ese machismo leninismo de los morados. Con lo linda que está la mar.)

Parecería como si, de buenas a primeras, en un momento de suprema vocación suicida y aloque full, los peledeístas se hubieran puesto de acuerdo en convencer a los dominicanos de que necesitan salir del poder, ahítos ya de ganar siempre… “si hasta la belleza canta”.

Para el resto del mundo, hoy es viernes 12 de julio, pero para los dominicanos este podría ser viernes 13 y para el PLD el inicio del fin.

Si durante todos estos años ha sido difícil para uno “argumentar contra el éxito”, o más exactamente contra los repetidos éxitos electorales de los morados, peor es ver cómo en este Black Friday los muy señores insisten en darnos la razón y van convirtiendo en hechos todas nuestras advertencias y temores. Con lo fácil que hubiera sido releer El Martín Fierro, de José Hernández.

 

 

 

La pregunta

Nuestra marca país atraviesa por un mal momento. Se esperan tiempos difíciles para el turismo dominicano a partir de 2020.

La sequía aumenta el calor. Sin las plantas de Punta Catalina generando a toda capacidad, los apagones no pueden disminuir considerablemente. Se afecta la producción agrícola.

La inseguridad ciudadana no cesa y el miedo aumenta. Las Fuerzas Armadas le echan una mano a la Policía y tranquilizan temporalmente algún barrio, pero así no hay pollo que llegue a gallo.

Mientras esto ocurre, la economía del país se resiente a pesar de sus todavía buenos indicadores, y comienza a presentar signos de cansancio y ralentización.

La capacidad de endeudamiento del Estado va llegando a niveles que preocupan porque ya comprometen un alto porcentaje de sus ingresos, lo que podría afectar la capacidad del gobierno para mantener y seguir avanzando en su mejor historia y su mayor logro, o sea, la lucha contra la pobreza y por la inclusión, la expansión y mejoría de los servicios públicos y los programas sociales que ofrece a los más necesitados, o sea, su joya, “la joya de la corona”, quiero decir, y a la Jornada Escolar Extendida, a la cobertura de SENASA o a las estancias infantiles me remito, para no hablar de mi dilecto CAID, el maravilloso Centro de Atención Integral para la Discapacidad.

Si todo esto no fuera suficiente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, con sede, precisamente en Washington, nos envía con Alicia Ortega y su Informe la segunda temporada de la serie Odebrecht, pero no para verla en Netflix que entretiene mucho, sino para que la reciba la Procuraduría General de la República.

En medio de este lúgubre escenario, visto el destape de ayer de Reynaldo Pared y los otros 22 seguidores del presidente Medina en el Comité Político del PLD, con su mensaje dirigido frontalmente a Leonel Fernández y sus seguidores, ¡y con boche incluido!, la organización morada no pudo elegir peor momento para partirse en dos.

El Congreso Nacional es ya un campo de batalla, y el país entero una sola pregunta. LA PREGUNTA: ¿Cuándo, cómo y hasta dónde se intentará modificar la Constitución de la República para habilitar al presidente Medina?

Entonces, “pasajeros al tren, pasajeros al tren”, “voten, honorables, voten honorables”… “ocupen su localidad”,  “el acto va a empezar”. Con su permiso.

Elboli Aquiles Alofoke

Los tres se le escaparon al demonio de la pobreza y la delincuencia gracias a una madre excepcional, a un padre con disposición a un pescozón salvador a tiempo y, posiblemente, gracias al buen ejemplo de un líder barrial de los de antes o a un cura bueno de los de siempre.

Sin ser intelectuales ni pretender serlo, poseen una cultura general por encima del promedio de legisladores, alcaldes, dirigentes, dirigidos, y de muchos “líderes” de portafolio que no lideran más que sus ambiciones, y quienes no aspiran ni las aspiradoras chinas a buen precio.

Ninguno es un santo varón inmaculado, que, para perfecto Jehová, ¡y hasta a él lo crucificaron! Pero eso sí, comparados con algunos “venerados” especímenes de nuestra fauna político/empresarial del trapicheo, del lobbismo corruptor y el sicariato mediático, estos tres hijos de Dios vienen a ser una especie de santísima trinidad del bien, trinitarios masones hijos de la María santísima, como un San Martín de Porres en pijama y con chancletas, con programas “Mañaneros” o “Sin censura”,  con películas taquilleras taquilleras y exitosas, y hasta con un bar bullanguero y concurrido en Villacom, donde a Ñonguito a veces le cobran lo que ni siquiera ha consumido. He sido testigo. Un abuso. (Pero nadie es perfecto, ya dije).

Son dueños de medianas fortunas cuyo origen pueden demostrar sin problemas y con declaración de impuestos incluida, que es mucho más de lo que puede hacer gran parte de nuestros nuevos ricos, y todo ello sin extorsión, tráfico de influencias, contratos amañados, ni joint venture con corruptos de cuellos blancos.

Ante las virulentas reacciones que ha provocado la inscripción de estos jóvenes como precandidatos a diputado por un PLD que mucho necesita de sangre nueva y renovación urgente; hastiado de tanta doblez e hipocresía, ahíto ya de esta moral pret a porter  y en calzoncillos, quiere uno reconocer aquí sin mezquindad, con justicia y sin envidia, los méritos de Aquiles Correa, Santiago Matías y Bolívar Valera, exitosos hombres de trabajo desde la nada, buenos hijos de sus santas madres, mejores hermanos, y muy amigos de sus amigos, según me cuentan.

Posiblemente, su peor pecado y mayor delito, -y de esto deberían enterarse la Procuraduría General de la República y sobre todo el club de melómanos del PLD-, ha sido preferir las canciones de Ricardo Arjona sobre los versos cantados del genio de Úbeda, don Sor Joaquín Cardenal Sabina. Por eso sí debería la sociedad y el PLD rechazar las aspiraciones políticas de estos jóvenes, y no por haber logrado –“con un par”- escapársele a los heraldos negros de la pobreza.

Una locura

Lo de los peledeístas no es ninguna aventura, sino más bien una locura como la de José Luis Perales, pero peor. Una locura que ni el cumpleaños de Juan Bosch logró disminuir. Negados a escuchar a cualquiera que emita una opinión que no coincida con la suya, los muy señores están dispuestos a partir a su propio hijo por la mitad con tal de que no lo críe el otro. Y el sabio Salomón tan ocupado.

Lo de ellos es una crisis esquizoide sin retorno, que podría provocar que, por ejemplo, el sector Fernández prefiera una alianza tácita con el sector Abinader (PRM), y el de Medina hiciera lo propio con Mejía (PRM), y ambos por la misma razón: Para evitar el triunfo del otro… aunque entre el mar. Así andan las cosas en el PLD>

La demencia senil del partido morado, provocada por sus tantos años de gobierno, es de tal magnitud que sus grupos en guerra duermen convencidos de que el sol sale cada mañana con la única encomienda de iluminar su Casa Nacional, el local de la Funglode, los despachos del Palacio Nacional… y a sus termocefálicos de encierro, insultadores de oficio y difamadores sin freno, me remito.

El escenario no puede ser peor: el equipo del presidente Medina quiere modificar la Constitución por segunda vez para que este pueda ser candidato para un tercer período y posiblemente un cuarto, ¡joder!, mientras al otro equipo de Leonel le ha entrado un amor por la  Constitución, que Dios se lo bendiga pero que no se lo aumente, y, víctima de una desmemoria selectiva con amnesia conveniente, ya no recuerda a aquellos “ingenieros constitucionalistas”de 2010- 2011, ni a los 26 senadores que para entonces tomaron por asalto el Palacio Nacional para “exigirle” a su líder la misma locura que ahora quieren impedir que haga el otro líder, o sea, repostularse. Están locos.

Hoy, en el país se cumplen dos de los tres factores necesarios para que un partido pierda el poder: arrabalización institucional con corrupción y una alta percepción de inseguridad ciudadana en aumento. El tercer factor es una crisis económica que hoy no existe, es cierto, pero ¡Cuidado!, que como he advertido tantas veces, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu es economista y no mago, y en un país con una economía tan dependiente y vulnerable como la nuestra, la estabilidad macroeconómica, -con crecimiento, baja inflación y divisas controladas- es como esos amores impertinentes, que cualquier día nos dejan, se marchan y sólo nos quedan entonces unas luces de bohemia que se apagan, en fin, una locura.

 

Borges y el PLD

Uno observaba con vergüenza los hechos de la plaza del Congreso Nacional, leía los insultos entre morados en las redes sociales, cuando, entonces, ocurrió. De tanto ganar siempre y andar sin adversarios por la vía, ahora andan los peledeístas confundiendo los humos con las nubes y al mundo con su ombligo, al punto de que todo lo que hoy ocurre en el PLD es un déjà vucaribeño de todo lo vivido en 2011 y vuelto a vivir en 2015, pero peor, amor, mucho peor. Hagan memoria.

El saberse los preferidos, o sea, el victorioso “mal menor” de siempre, que siempre digo, no ha hecho sino aumentar el aloque full de leonelistas y danilistas, su incontinencia verbal amplificada, su ego inflado. Ya fuera de sí, ahítos de tanto ganar siempre, a los muy señores les cae un rayo cerca y aseguran que es Dios que quiere tomarle una foto.

Lo peor es que mientras todo esto ocurre, allá lejos queda el país y sus querellas. Y así, hemos convertido a la mil veces consensuada y hasta constitucionalizada Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo en una oda a lo que nunca va a ocurrir, Pacto Fiscal, por decir.

Y es que, para los de-morados y fanatizados señores en conflicto, la patria puede esperar, pues han llegado a la triste conclusión de que, lo que no tiene que ver con la reelección de Danilo Medina o con la cuarta candidatura presidencial de Leonel Fernández sencillamente no existe, no importa, la patria puede esperar; como si ellos fueran el enamorado del poema “El amenazado”, de Jorge Luis Borges, cuando asegura: “Esta habitación es irreal; ella no la ha visto”. Para ellos, como el triste enamorado del poema, “estar o no estar” con Leonel o con Danilo “es la medida de su tiempo”. ¡Vea Usted, qué vaina, Baní!

A Borges, a ese ciego iluminado “que imaginaba el paraíso en una biblioteca”, -y que el fanatismo de la guerra fría nos hizo conocer ya viejos-, “lo delata un nombre de mujer (ay,) le duele una mujer en todo el cuerpo”; pero lo de estos peledeístas histéricos y fanáticos, “insultosos” e insultantes, vehementes y “esquizos”, es más grave, muchísimo más grave. A ellos, ni les delata ni les duele nada que no tenga que ver con Leonel o con Danilo. ¡Joder! Con lo linda que está la mar.         

 

“Explico algunas cosas”

“PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?“. Pablo Neruda. Explico algunas cosas. 

Con muy mala leche y peores intenciones, el más cáustico de los voceros de Leonel Fernández me acusa de apoyar la reelección de Danilo Medina. Su estrategia consiste en afirmar como cierta una mentira, para que tenga uno que salir a desmentirla y, a partir de ella, (de la mentira), soltarle a uno una jauría mediática entrenada para tales fines y especializada en el oficio de insultar. ¡Y todo desde una premisa falsa! Pero la virulencia del insulto es la magnitud de mi razón.

Entonces, ante tan innecesaria agresión, fruto de una estrategia inspirada en una intolerancia de tintes fascistas, debo explicar y ahora “explico algunas cosas”:  

1. Fue Leonel Fernández quien hace mil años me convenció de las bondades del modelo electoral estadounidense (una repostulación y nunca más). Por eso, en 2011 no apoyé los intentos reeleccionistas de sus ingenieros constitucionalistas, y ahora rechazo los intentos de los empresarios constitucionalistas de Danilo. Se llama coherencia. Siempre he estado opuesto a que un partido gobernante modifique la Constitución con el único propósito de poder llevar a las elecciones a su mejor candidato. Pero dicho esto, hay algo que debo explicar aquí, aunque otra vez ladren los perros. Sumo y sigo.

2. Si se modificara la Constitución cumpliendo los requisitos que ella impone (presencia de 2/3 de los asistentes a la Asamblea), la acción sería ilegítima, inmoral, imprudente, torpe, obscena impertinente, impúdica, y hasta profana, pero no ilegal. Y de aprobar leyes o préstamos de forma ilegítima e impúdica -pero legal- saben todos los partidos que gobierno han sido, y a los préstamos para Tucano and Odebrecht, me remito.

3. Y así llegamos a lo principal, al meollo con naiboa: El PLD corre el peligro de dividirse y salir del poder, porque ni Medina ni Fernández han sido capaces de “unificar criterios” y convertirse en garantes de unas primarias transparentes, ni siquiera porque -de acuerdo con todas las encuestas-, la escogida sería quien es hoy la esposa de uno y la vicepresidente del otro.

4. Y repito el viejo consejo: Si el que estuvo quiere volver y el que está quiere seguir, ambos llegarán… pero a la oposición o, en su defecto, obtendrían una victoria tan pírrica y condenada internacionalmente que ella podría representar el inicio del fin. !Ah!, Y una advertencia: conmigo los chantajes no funcionan. Y si por amar mi relativa independencia me quedo solo, no me quejaré, posiblemente ese será el premio.

El Informe sin Alicia

El informe presentado recientemente por el Ministerio Público y la Policía Nacional sobre el atentado contra David Ortiz, nos remite a Joaquín Sabina y su homenaje a las películas que se exhibían en los cines españoles en la posguerra, en donde “siempre daban una (película, pm) de romanos”.

Aún sin Alicia Ortega, uno cree en el informe; sin excesos ni aspavientos, pero cree. Aunque sea difícil entender que un supuesto señor narco mande a matar a otro porque al entrar -ya detenido- a la sede de la DNCD lo vio salir de allí, y por haberlo visto llegó a la “firme” conclusión de que este lo había delatado.  Más difícil aún es creer (pero con esfuerzo se logra) que sólo ocho años después de su detención y no antes, y estando prófugo de la justicia, decidiera el personaje vengarse de su supuesto delator.  Pero hay más.

Cómo explicar que un tigre barrial, nacido, criado y casi ejecutado en nuestras calles, pueda confundir al dominicano más conocido y reconocido en nuestro país y en Estados Unidos, con gran ventaja sobre Leonel Fernández, Hipólito Mejía, o el mismísimo presidente Medina, que es mucho decir.  Incluso, se cuenta que, en pleno Vaticano, cuestionada una joven dominicana sobre la identidad de dos señores que aparecieron en la Plaza San Pedro, esta respondió segura: “el de la bata blanca no sé muy bien quién es, pero el moreno grande, grandote, seguro que es el Big Papi”, y salió corriendo a hacerse una selfie con David.

Uno se alegra por el final -casi- feliz de un caso que ha afectado la imagen internacional del país ante el mundo al desnudar nuestros niveles de inseguridad, aunque nuestras estadísticas en el tema sean menos graves que las de la mayoría de los países de la región. Solo que en San José de Costa Rica no andan atentando contra Keylor Navas, (Real Madrid), y en mi viejo San Juan nadie le dispara a Yadier Molina (Cardenales) a quemarropa, Dios los guarde.

Finalmente, hay otra arista del drama que, aunque no se ha comentado demasiado, no deja de ser grave (como una ausencia insospechada): Este caso ha venido a demostrar el poder económico y el liderazgo social del oficio de narcotraficante y la casi absoluta libertad/impunidad con que se ejerce esa profesión en bares, colmadones, barrios, partidos, puticlubs y otras catedrales de mal.

PD:¡Vea Ud. qué vaina! Para atentar -ocho años después de la supuesta delación- contra un ciudadano simpatiquísimo, accesible y chévere, con domicilio y negocio conocidos y sin seguridad, se elije el momento en que este se reúne en un bar con más cámaras que las que vi en la Casa Blanca, con una figura tan conocida y reconocida como David Ortiz, su enllave. Es por esto que, siendo viernes, uno deja esto aquí y retorna al mundo poético musical del señor de Úbeda, Sor Joaquín -Cardenal- Sabina, que no ha traficado nunca con nada que no sean las benditas palabras y sus poderes: “En pantalla Dalila cortaba el pelo al cero a sansón/ Y en la última fila del cine, con calcetines aprendimos tú y yo/ Juegos de manos, a la sombra de un cine de verano/ Juegos de manos, SIEMPRE DABAN UNA (película, pm) DE ROMANOS”.