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Por la patria de Simón

Cuando pienso en el pueblo de Bolívar. Cuando pienso en esa Venezuela de la solidaridad desde siempre, recuerdo cuando Nicolás Guillén citaba del Che su sangre guerrillera y de Martí su mano pura, para decirnos que “su ancha mano fue más compañera cuando fue nuestra noche más oscura”.

Como esos amores de ida y vuelta que van y vienen, pero siempre están, ha sido la solidaridad entre estos dos pueblos incluso antes de ser naciones, y pienso ahora, claro que estoy pensando en Juan Pablo, el Duarte.

Mil años después y después de mucho Concho Primo, nos montamos aquí la dictadura de los mil demonios, tan cruel, que ni la de Pérez Jiménez la pudo igualar, (¡Y eso es decir!), y otra vez, entonces de la mano del presidente Betancourt, llegó la solidaridad del pueblo venezolano.

Cuando en el país no había manera de inventarnos una democracia porque una DICTABLANDA cazaba los muchachos en las calles y hasta en las escaleras; ahí estuvo una vez más la Venezuela de un Carlos Andrés Pérez que no deberíamos olvidar, (al fin, para juzgar su carrera política están los venezolanos), nosotros solo podemos agradecer “su mano pura, que fue más compañera cuando fue nuestra noche más oscura”, para seguir con Guillén.

Cuando moría la década de los ochenta, y una crisis económica arreció nuestro país, y muchos dominicanos viajaron a Caracas, dale que te pego y otra vez la mano franca, sin olvidar aquel programa invención del presidente Hugo Chávez, PetroCaribe (para juzgar su carrera política están los venezolanos) en aquellos momentos difíciles cuando el petróleo andaba por las nubes y nuestra economía andaba por los suelos, endeble y vulnerable, como un recién nacido sin su madre.

Entonces, en ese contexto histórico, ante esta historia de manos abiertas y brazos tendidos, lo menos que puede hacer el Estado dominicano y su gobierno es otorgar ¡YA! una “gracia” de regulación migratoria especial que beneficie a todo ciudadano venezolano que haya llegado al país desde el 1ro de enero de 2012 hasta ayer como a las diez, y para lo del decreto que llamen a Olivo Rodríguez y a Josué Fiallo que saben mucho de eso, pero hágalo ya, señor gobierno, hágalo como gesto de agradecimiento a esa patria de Simón que nos ha acompañado en todos nuestros inviernos y ha celebrado con nosotros alguna primavera, como la de aquel 30 de mayo de 1961.

 

Doña Herminia y la Constitución de la República

Ahora, que gracias al Sabina sabe uno que todos los cuentos “parecen el cuento de nunca empezar”, y la política dominicana ha tocado el fondo con atracos partidarios a lengua armada; cuando hasta las “flores de fango” se marchitan, y la descomposición de la cotidianidad -con la inseguridad como estandarte- supera con creces todo lo que Santos Discépolo presagiaba del siglo XX en su tango “Cambalache”; justo ahora, uno siente nostalgia de doña Herminia y su night club Borinquen.

Herminia fue el templo de iniciación sexual de más de una generación de capitaleños y aledaños, en donde se exorcizaban con caricias prestadas los amores impertinentes que una “página bolero” resumía en una pregunta maldita: “¿Por qué te hizo el destino pecadora/ si no sabes vender el corazón/. ¡Divina Claridad la de tus ojos!”, y por ahí seguía Miltiño en la B-17 de la vellonera.

Ahora que la maledicencia política se ha superado a sí misma, el insulto reina sobre la reflexión y además te hace famoso; cuando el destape va pasando de las páginas de Facebook a Instagram, y el loco del barrio, el chismoso de la esquina es ahora un exitoso “influencer” por su talento y creatividad para difamar, fusilar reputaciones y sumar injurias en una sola oración; en un país así, desgarrado en sus esencias nacionales, con la familia deshecha, Carlos Marx vencido y Dios de vacaciones, “A esta hora exactamente” uno siente nostalgia de doña Herminia y sus muchachas, !ay!, sus muchachas; como lamenta que la doña no escribiera sus memorias. ¡Cuánta sabiduría desperdiciada, cuántos saberes sobre la condición humana y la hipocresía social!

Ahora que políticamente queda poco -casi nada- por ver, en el Congreso Nacional se aprueban leyes que se contradicen entre sí, y cada lunes alguno de sus miembros nos amenaza con modificar la Constitución de la República como si nos amenazara con cantar “Soltera”, de Lunay y Daddy Yankee en un karaoke; ahora es buen momento para que los honorables legisladores hagan justicia a esta educadora de las noches prohibidas , reina de la iniciación sexual que fue doña Herminia, y antes de cualquier modificación constitucional, reconozcan póstumamente como “Gran Dama Nacional” a esta gran psicóloga empírica cuando la sexología no existía como tal y la doctora Ana Simó ni siquiera había nacido.

JCE: Mejor tarde que nunca

“Llegaste tarde en el ocaso de mi vida triste”. Wello Rivas. (Bolero)

Amparada en la Ley de Partidos, una vez más la JCE anuncia la suspensión de todas las actividades proselitistas en el país, aunque el problema no está en la “suspensión” si no en el “una vez más”, pues este sería del tercer intento de la JCE por frenar a una partidocracia que anda haciendo campaña por casas, calles, campos, estadios, “arena” y “media naranja”, con la libertad con que Pedro anda por su casa. Agravado todo esto, entre muchos otros, por dos factores.

PRIMERO: Porque en el país existe una cultura política que impide a nuestros partidos admitir sus derrotas, y el ejemplo más reciente lo tenemos en un PRM para quien el PLD no ha ganado nunca unas elecciones, ni las pasadas ni las anteriores, incluyendo las que ganó desde la oposición en 2004, y esto aunque transcurridas esas elecciones todas las encuestas realizadas con posteridad confirmen la ventaja del PLD, que incluso hoy, después de 15 años ininterrumpidos de gobierno, y según la más reciente encuesta Gallup HOY, supera al PRM en casi 13 puntos.  Fíjese que no hablo aquí de irregularidades innegables o inequidades demostrables, sino de ganar y perder, de admitir que con o sin esas irregularidades e inequidades se perdió porque más electores prefirieron a su adversario, en este caso al PLD. En el diccionario de la política dominicana no existe la palabra autocrítica.

SEGUNDO: El segundo factor es menos grave, pero podría ser trágico. Se trata de que, como andan las cosas en el PLD, llevadas hasta el “atraco” y al más alto nivel partidario, no existe NINGUNA posibilidad de que el partido morado -si es que gana las elecciones- lo haga “mucho a poco” como lo ha hecho desde 2004. O sea, que las próximas elecciones serán NECESARIAMENTE reñidas, y además especialmente sucias, MUY SUCIAS, en un país donde hoy existe absoluta libertad de difamación, y un mercado electoral que -nos duela o no- prefiere el insulto a la reflexión, la “mentada de madre” a la mención de Marx o la cita de Huntington. Y todo agravado por unas FAKE NEWS (noticias falsas) en la época de esa peste mediática llamada POSVERDAD.

Entonces, en un escenario así, donde las elecciones serán inevitablemente reñidas y la partidocracia no sabe perder, urge contar con una JCE con gran capacidad gerencial, off course, pero también con muchísima voluntad, algo de “malaleche” y sobre todo autoridad, mucha autoridad, pues será esa institución y nadie más quien nos dirá en febrero como en mayo, quién ganó y quién perdió esas elecciones.  Mejor tarde que nunca.

Danilo, Leonel y el Banco Popular

A pesar de que los hechos y los encuentros nos sugieren lo contrario, (igual que en 2011), uno sigue pensando que el presidente Danilo Medina no se repostulará. Y es que, todos los factores que en 2015 favorecían la reelección con modificación constitucional incluida, son los mismos que hoy la hacen inviable, inconveniente, y sobre todo suicida. Veamos.

A Estados Unidos, -que actualmente enfrenta a los presidentes Maduro, Ortega y Evo por la misma razón-, no puede hacerle gracia una cuarta modificación constitucional con la única intención de habilitar al presidente de turno. Hagan memoria.

A diferencia de 2015, esta vez el CONEP sí ha expresado pública y reiteradamente su rechazo a otra modificación constitucional. Sumo y sigo. En mayo 2019, la aceptación de la repostulación es inversamente proporcional a la de 2015, y aquel 70 % de apoyo es hoy un 68%, de rechazo, según Gallup, que nos dice también que, en enero 2015, la aprobación de Medina era de un 82.8% y hoy es de 48.5%. Pero hay más. Hoy la ventaja de intención de voto del PLD sobre el PRM es de apenas un 12.9%. A esto, tenemos que añadir la oposición frontal de las iglesias, con declaraciones, sermón y palabras de Semana Santa.

Aunque la posibilidad matemática de la modificación no es un problema en un país desparramado en su ética y sin controles sociales, ocurre que la magnitud de la bellaquería que se debería realizar para lograr la “hazaña” sería de tal descaro, (legisladores ausentes por colitis amebiana repentina) que provocaría un rechazo que irían más allá de la política interna y de las fronteras nacionales y lo de Menendez son los trailers.

Mientras no me demuestren lo contrario, uno confía, ya no solo en la inteligencia emocional y la madurez política de Medina y de Fernández, sino también en su capacidad de perdonar, luego de haber leído el libro de Jampolsky (El Perdón) que uno tuvo a bien enviarles.

Finalmente, sería bueno que los señores demorados se tomaran un café banilejo con Manuel Grullón, que acaba de comandar el segundo relevo o pase de antorcha en el Grupo Financiero y su banco Popular, con tan buenos resultados que ha logrado llevar a la excelencia lo que su padre, don Alejandro Grullón, soñó, creo y llevó al éxito.

No sé si me explico. Con su permiso.

 

 

La rifa

La frase viene de esa infancia en la que más de un muchacho “malcriao” escuchó la voz amenazante de su madre cuando le decía: “Sigue llorando sin motivo y te daré razones para hacerlo”. (…) “Sigue comprando números con tus malacrianzas… y te vas a sacar una pela”.

Pues mire Usted que como ese muchacho respondón anda hoy el país nacional, sumando razones para “sacarse” la pela del caos; comprando los números de la rifa de una anarquía social hija de la peor anomia que nos podría llevar a los brazos traicioneros (como los “Plazos” del bolero de Celia Cruz, pero peor) de un Donald Bolsonaro Berlusconi, (alias, Jair Trump, El Silvio) que anduvo por Italia, sigue en Estados Unidos y acaba de llegar a Brasil.

Los dominicanos estamos comprando los números de la rifa de una gran crisis política que arrastraría nuestra economía y también viceversa.

Es por esto por lo que uno había pedido reiteradamente a don Pepín Corripio la entrega “inmediata y ya” de la encuesta Gallup-HOY correspondiente que, con las buenas artes de la demoscopia, convierte en números y porcentajes nuestras percepciones y temores. Por ejemplo, según el estudio, las instituciones fundamentales de la democracia (partidos políticos, tribunales, Congreso, Policía, cabildos, gobierno central, Presidencia de la República y Tribunal Constitucional) son las que generan menor confianza entre los ciudadanos consultados, al punto de ninguna lograr superar la barrera del 50% de aceptación. Pero hay más: Ocho de cada diez consultados consideran que el país necesita un gran cambio radical (45.7%) o un gran cambio (35.6%); un 65% está insatisfecho con la democracia, el 48.4% considera que no funciona, y apenas un 7% cree que sí funciona bien.

Por todos estos temores convertidos en datos que los acercan a la realidad, es que cada uno y cada cual, desde su personal trinchera, debe hacer ¡YA! lo que tenga que hacer por nuestra democracia, no vaya a ser vaina y llegue el día en que tengamos que andar por Miami, New York o Madrid citando -vencidos y entre lamentos- al bíblico machista-leninista de Jeremías, por aquello de “no llorar como mujeres…”.

A pesar de los avances y alcances de la política social del gobierno, o los buenos números de nuestra economía, cada año disminuye la confianza del ciudadano dominicano en tiempos en los que la alternativa a la democracia no es la posibilidad de su mejoramiento y profundización, sino ese populismo irresponsable y “arrabalizador” que Donaldo Bolsonaro Berlusconi (alias Jair, El Silvio Trump) simboliza.

 

 

Politainment: la política como espectáculo

“… y por eso le doy la razón, la bondad/ la invariable verdad que ha vivido enseñando  (…)/ y es que la libertad y el honor suyos/ alimentan la vida como pan”. LA VERDAD. (A Juan Bosch). Manuel Jiménez y Víctor Víctor

El sorprendente éxito del espectáculo político del pasado domingo en apoyo a las aspiraciones de Leonel Fernández, vino a mostrar lo que ya sabían los que en los últimos 30 años han asesorado a la partidocracia nacional: la caída del muro de Berlín inició el reinado de lo que finalmente sería llamado Politainment, la política como espectáculo que decreta el triunfo del entretenimiento sobre las ideologías, el triunfo de las caderas de Natty Natashasobre las canciones de patria de Manuel Jiménez y Víctor Víctor, por ejemplo.

El predominio del espectáculo sobre la política se acelera con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información (NTI) y sus redes sociales en los tiempos de la teledemocracia, del predominio de la televisión y sus telediarios en las campañas electorales. El fin de la guerra fría -que la caída del muro de Berlín simboliza- fue modificando los gustos de un ciudadano que, descreído y desconfiado, huérfano de Diosy también de Marx, comenzó a preferir la diversión sobre la reflexión, la frase ingeniosa sobre el argumento conceptuoso, convencido de que, al fin y al cabo, como en el Cambalache ya “todo es igual, nada es mejor”.

Milán Kundera asegura que, en asuntos del amor, cuando habla el corazón “es de mala educación que la razón le contradiga”, igual ocurre hoy con la política, donde no se trata ya de convencer sino de conmover y especialmente de divertir, con la Natasha o el Alfa, pero divertir.

Desde los años noventa, nuestros partidos perfeccionaron la liturgia de sus actos de campaña y cual Roberto Carlos fueron echando al olvido (“haz dejado de amarme, a tu amor lo he perdido y cómo voy a hacer para olvidarte”) a sus grandes cantores de siempre para dar paso a los artistas de moda.  Hagan memoria.

El del pasado domingo fue un espectáculo diseñado con el objetivo de lograr que las masas asistieran a escuchar al profesor Fernández, con la Natty Natasha como gancho/atractivo. ¡Y qué atractivo! Por la gracia cibaeño/andaluza de esa muchacha, -capaz de ruborizar con sus caderas al mismísimo Dalai Lama-, no hay que ser Joaquín Sabinapara estar dispuesto “a negar el santo sacramento en el mismo momento que ella lo mande”. No sé si me explico. La politainment llegó para quedarse.

 

Cambalache RD

“Igual que en la vidriera irrepetuosa de los cambalaches/ se ha mezclao la vida/, y herida por un sable sin remache/ ves llorar la Biblia junto a un calefón.” E. Santos Discépolo

Si a la fragilidad institucional de nuestra democracia le sumamos el uso de las armas crueles de peor cinismo, el abuso de las public relations y las estrategias de la comunicación política, y le añadimos la aplicación selectiva (casi exclusiva) de las leyes a quienes no tienen capacidad para afectar la popularidad del gobierno, todo esto provocará en quien lo padezca la urgente necesidad de cantar “Cambalache”, el memorable tango que en 1934 escribiera Enrique Santos Discépolo, inmortalizara Julio Sosa y que tiene desde entonces una terrible y dolorosa actualidad.

Para sustentar lo afirmado y justificar la necesidad de tal interpretación tanguera, uno tiene a mano el ejemplo del INTRANT que tiene cuatro nuevos manuales para obtener licencias de conducir y hasta un simulador virtual (devaneo primermundista que uno saluda) para practicar antes de tomar el examen teórico y, sin embargo, no es capaz de evitar que un vehículo circule por nuestras sin marbete o en vía contraria, o que un conductor cruce un semáforo en rojo. Por no poder, el INTRANT no puede cumplir con la más elemental de todas sus funciones/ metas: recuperar la autoridad perdida de sus agentes frente a la ciudadanía y especialmente frente a “los padres de familia” del concho y las “voladoras”, reforzados ahora con el caótico motoconcho. Pero hay más: en el Congreso Nacional, -donde hay asesores para todo, incluidas las ciencias jurídicas-, se aprueban leyes que se contradicen entre sí, como la de Partidos y la de Régimen electoral… y sigue el tango: Tenemos una JCE incapaz de aplicar el reglamento de la ley que debería regular a unos partidos que -fuera de plazo legal- han iniciado sus campañas electorales y celebran actos donde quiera y cómo quiera. Muy mal anda un país -aunque su economía crezca como China y disminuya la pobreza- donde la ley es apenas una cosa (o vaina) utilizada selectivamente y con inusitada eficiencia contra el hombre decente y su familia.

Entonces, mientras nos llega un Donaldo Trump (alias Chapita), seguiremos rindiendo homenaje a don Enrique y su tango tan citado él por los escribidores de diarios y “opinólogos” consumados, e incluso por los consumidos, cuando llega la indignación y no tienen a mano ni siquiera una Marcha Verde, porque a sus voceros más fieles alguien ¿? les convenció de que pueden llegar a ser alcaldes y diputados en febrero. (Ante la mala política celebremos el buen amor, que de amar al prójimo, de  servir a los demás se trató alguna vez eso de la política. “… para que no me olvides/ ni siquiera un momento/ romperé las distancias y detendré para siempre el tiempo…”. Pues sí.