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Señales y temores

Si la oposición política no sabe, la sociedad civil no puede y las élites económicas no quieren, sólo era asunto de tiempo la aparición de la Miriam Cruz de aquellos inolvidables años ochenta, cantándonos: “Ya que los hombres no pueden, que gobiernen las mujeres”.

Que el liderazgo -la parte femenina- de esta lucha haya sido ocupado por una institución tan machista-leninista como Iglesia católica es uno de esos azares de la historia.

Sin llegar a ser San Juan (por aquello de que primero fue el verbo), por el verbo inició el arzobispo Ozoria hablándonos de señales y temores. Del verbo llegó la palabra y ahí mismo llegaron los sermones y entonces ardió París con todo y su catedral.

El sermón católico dijo en alta voz una indignación en voz baja.

Uno lo había advertido: lo ocurrido en torno a una jueza de la Suprema Corte de Justicia, Miriam Germán, difamada y espiada impunemente por el Ministerio (público) de Justicia, las presiones -cercanas a las amenazas- por parte de un poder del Estado (el legislativo) contra tres jueces del Tribunal Superior Electoral por la evacuación de una sentencia que afecta los intereses de un socio político del partido de gobierno, no se quedaría ahí, y sería parte de un “acumulo” de afrentas, al que ahora hay que añadir la reacción de los morados contra las palabras de la Iglesia católica, y todo a partir de la descalificación (Concordato, apoyo a dictaduras) y no de argumentos para rebatir/desmontar sus afirmaciones. ¡Insana virtud, la de meter la pata! 

Y pensar que hubiese bastado un poco de humildad, la promesa de tomar medidas (!y tomarlas!) contra esos abusos y excesos y, de paso, dejarle caer a los prelados que, precisamente, la libertad con que ellos han podido pronunciar sus sermones son la más elocuente evidencia de que no existe en el país una dictadura de viejo ni de nuevo cuño, pero sin negar las feas señales enviadas, los temores provocados, ay.

Solo que todo esto era pedir demasiado a un partido que desde 2002 no pierde unas elecciones y hoy duplica la popularidad de sus adversarios para el 2020.

Todo poder, aún el obtenido democráticamente, se acostumbra con los años a que siempre le den la razón y de a poco van perdiendo la capacidad de tener amigos para, como los imperios, solo tener súbditos o enemigos. Y así no puede ser. Para imperios, el  imperio chino recien llegado a estas tierras o el estadounidense tan presente, ay, tan desde siempre.

Sin llegar a Don San Juan, Danilo Medina y Leonel Fernández tienen el verbo, y sobre todo tienen el liderazgo, la madurez política y la inteligencia emocional para regresar el PLD a la razón y al debate de los argumentos, llevarlo a entender la importancia de medir el precio de vencer, ante la historia… No sé si me explico. Con su permiso.

De amor, moteles e iglesias

Como se sabe, los moteles son templos de meditación horizontal para el amor y sus mieles. Y además son mágicos, pues lo que no cura el amor, no hay cura o pastor, presidente, médico ni fortuna que lo sane. (“¿Qué es un cuerpo sin un beso?”)

Es por esto por lo que no termina uno de entender la mala prensa y peor reputación de los moteles, a pesar de sus aportes a la felicidad ciudadana y al Estado… de la pasión.

Los moteles tienen vital importancia para el embellecimiento y el desarrollo urbanístico de una provincia.

La mejor carta de presentación de una ciudad es mostrar -desde su mismísima entrada- su bendita vocación para el amor y “la divina pelea de los cuerpos”, que decía creo que Pemán; hablo de poder exhibir desde sus primeros metros unos templos donde sólo hay espacio para la pasión y sus dulces excesos.

En el próximo Consejo de Gobierno, en la penúltima reunión del C.P. del PLD o de la dirección del PRM, en la sesión final de la próxima asamblea del CONEP, o en un mitting and briefing de La Embajada con los diversos sectores del país, debería tratarse el tema de la mala imagen de los moteles, un asunto de justicia, pues a nadie en su sano juicio -ni siquiera en la desventura que causa un adiós inesperado,- se le ocurre visitar un motel para hacer nada más que no sea el amor, casi todo.

No. Mis dilectos. Nadie visita un motel para planificar latrocinios, para traficar influencias o inventar misóginas componendas, para redactar cartas anónimas, diseñar foros públicos de vil caliesaje contra damas de ovarios dobles y faldas largas de doble ruedo.

No. A esos Taj Mahal del ensueño de los cuerpos nadie asiste para dedicarse a eliminar cesantías, a interpelar jueces electorales con dictatoriales modales, o a crear empresas fantasmas para estafar a los gobiernos. No.

Lo de los moteles es el santo fornicio y su capacidad para demostrarle a santa dama, “lo inútil que fue entonces tu vestido negro”.

Entonces, ¡Un Respeto! Un respeto a los moteles que nada tienen que ver con la partidocracia reinante ni con la plutocracia insaciable.

Lo de ellos no son los grandes capitales sino las pequeñas pasiones.

Lo de los moteles no es el poder sino el hacer de cada entrega una victoria.

Entre Bosch, Discépolo y Rubén Dario

“Si yo pudiera -como ayer- querer sin presentir”. Uno. E. Santos Discépolo.

Todo parece indicar que el sector peledeísta de Danilo Medina ha decidido cruzar El Rubicón que la segunda modificación constitucional consecutiva representa, descartada -hasta ahora mismo- la posibilidad de un acuerdo Medina-Fernández, mediante el cual los señores escogerían a un tercer hombre/mujer para presentarlo como precandidato presidencial a las bases de la organización.

No hay señales de acuerdo entre los señores que insisten en contnuar una guerra “de palitos chinos” que remite a “La guerra de los Rose”,aquel filme en el que cada miembro de una pareja de esposos, en medio de un divorcio, está dispuesto a matarse con tal de que el otro se muera.

Así de desconfiados unos de otros, -desacreditando el camello que pronto intentarán vendernos-, andan los peledeístas. Recelosos e inseguros como un Otelo que hubiera leído a Juan Bosch.

En tres días, abril llega a la quincena, el presidente Medina no dice nada, pero los suyos lo dicen casi todo, pues aseguran que los números legislativos sí les dan para modificar la Constitución, sobre todo porque lo de las dos terceras partes necesarias, no se refiere a la matrícula sino a los presentes en la Asamblea, y resulta que una colitis amebiana, un cólico nefrítico puede afectar a cualquiera, cualquier día e impedirle asistir a la Asamblea Revisora. Al fin y al cabo, como Groucho Marx, nuestra fauna política tiene sus principios y si a usted no les gustan, ella se los cambia por otros entre sesión y reunión.

Este es el escenario donde uno se encuentra con que, cual Fermina Daza, la dama de “El amor en los tiempos del cólera”, de García Márquez, a Leonel Fernández le está llegando la hora definitiva de preguntarse “con dignidad, con grandeza, con unos deseos incontenibles de vivir, qué hacer con el amor que se le había (ha) quedado sin dueño”. El amor sin dueño del profesor serían los dos millones de firmas de apoyo a su candidatura, las cuales se quedarían sin destinatario, pues sus más recientes palabras sugieren que no está el expresidente por la labor de apoyar una segunda modificación constitucional, para la que sería necesario dejar atrás compromisos, palabras empeñadas, juramentos y acuerdos alcanzados entre los dos grupos para lograr la primera modificación. Mientras tanto, Rubén Darío, que nunca supo de encuestas, insiste en afirmar que “está linda la mar”, y Juan Bosch nos recuerda, “si me engaña una vez…”.

 

 

 

Sería fantástico

“… que todos fuéramos hijos de Dios. Sería fantástico”. M. Serrat.

DGII.-La DGII está en lo suyo y ¡qué bueno!, pero es que los señores evasores/ falsificadores y/o contrabandistas del sector de las bebidas alcohólicas y los cigarrillos se pasan; hablo de una evasión superior al 40 por ciento y de que, entre los años 2012 y 2016, ese sector tuvo un crecimiento negativo promedio de 1.2%, lo que es imposible, pues los dominicanos siempre hallamos un pretexto para celebrar, siempre en compañía del dios Baco. Bueno, en realidad para celebrar por la llegda de un amor bien venido o para despedir un amor fue eterno pero solo hasta aquel martes.

EXENCIONES.- Los excesos de los señores llevaron a la DGII a establecer un moderno Programa de control de la evasión fiscal para el sector de las bebidas alcohólicas y los cigarrillos, con el que esperan recaudar unos 4 ,000 millones de pesos en los próximos 12 meses.  Y si la DGII y sus amigos serán capaces de alcanzar esta meta, ¿por qué no puede el gobierno central diseñar y aplicar una verdadera reforma fiscal que organice la cuestión para aumentar las recaudaciones desde la justicia social, y que pague más quien más tiene, medianter unos impuestos que los economistas llaman progresivos? Así, por ejemplo, los marbetes de los vehículos pagarían no por el año en que fueron adquiridos sino por su costo, cilindrada y nivel de contaminación ambiental. Sin dejar de mencionar la urgente necesidad de revisar cada una de las tantísimas exenciones fiscales que existen en nuestra economía, y en lo que somos líderes continentales.

CAMBALACHE. Sería fantástico una reforma fiscal progresista, y que las sentencias definitivas de los tribunales (las del Tribunal Constitucional, por ejemplo) se aplicaran “sin recreo ni vengo ahorita”, aunque ellas afecten a nuestras insaciables élites corporativas.  ¡Claro, Altice que sería fantástico! Pero ¡qué diablos digo!,(“si solamente con abrir una ventana y ver el sol que en tus cabellos se derrama regresan pronto del olvido mis olvidos” ¿Qué diablos digo? Si estamos en un año preelectoral, y desde el gobierno nada ocurre, ocurrirá ni será posible si afecta a quien pueda -y los príncipes del capital pueden- incidir en los resultados de las elecciones de febrero y mayo 2020.

NOSTALGIA.-Perdón por este torpe desliz de optimismo, después de un domingo que, de tan feliz, nos hizo imaginar que vivimos en un país de instituciones fuertes, reglas claras, y un implacable régimen de consecuencias, donde “El Cambalache”  de Enrique Santos Discépolo no es más que la suma de todas las mentiras, ay, porque no es cierto que “todo es igual, nada es mejor. (…) que se ha mezclao la vida y, herida por un sable sin remache, ves llorar La Biblia junto a un calefón”. Pero “sería fantástico”, fantástico. Perdón por la nostalgia.

 

 

 

Incitación a la dictadura

Lo malo del después son los despojos…” J.S.  

            Uno lo había advertido mil veces en mil bulevares y dos lamentos, pero fue don Carlos Fuentes quien -antes de decirnos adiós en su andar por este mundo- tuvo el detalle de recordarnos que la pobreza “es la peor infamia de una sociedad”.

Lapidaria frase que acompañó con esta advertencia: “si no se paga la deuda social acumulada, a la América le llegará la nostalgia autoritaria”, lo que en significa que debemos continuar disminuyendo la pobreza, aumentando las oportunidades, mejorando la calidad de los servicios públicos,  estableciendo ¡Ya! el sistema nacional de salud de atención primaria, y que las ARS se quejen lo que quieran quejarse, al fin, desde que los españoles cambiaban espejitos por oro a los indígenas, en el país no se había hecho un negocio más redondo, y a sus escandalosos márgenes de ganancia me remito.

De lo que se trata ahora es de hacer lo que se tenga que hacer -incluso aplicar las leyes- para evitar que se aparezcan “esas ganas de morirse”que a veces les llegan a los pueblos, y surja un coronel enamorado, pero no de la gloria como aquel de abril ¡Francisco Alberto, Caramba!, sino del infierno de una dictadura y sus horrores. (Y si le resulta cara la democracia, pruebe a vivir en una dictadura y ya me dirá.)

El asunto es sencillo. Mientras más fallamos en construir una democracia sin comillas, más se democratiza y entroniza la corrupción como un elemento de la cultura nacional, y más crece la nostalgia trujillista que tiene Fundaciones, publica libros de homenaje y chulería celebrando al perínclito y, por tener, ya tiene hasta un nieto gringo y desvergonzado que por ahí anda aumentado su popularidad en este “pueblo blanco”(a lo Serrat) que se ha quedado sin camino ¡ay! como a veces los amores se quedan sin luz… y llega el invierno.

El innombrable nieto no proclama la nueva buena de la esperanza, sino la mala vieja de las cavernas del abuelo. Estamos a tiempo.

Enfrentemos “la infamia de la pobreza”,como forma de evitar que desde la nostalgia autoritaria nos llegue un Rafael Leonidas con Facebook y un alma en pena perfumada de ataúdes y decorada con sepulcros blanqueados. Si “lo atroz de la pasión es cuando pasa”, lo mejor de una dictadura es cuando muere. Evitemos que nazca.

 

La gorra de Francisco

El spot publicitario del precandidato presidencial peledeísta, Francisco Domínguez Brito (FDB), en el que aparece quemando una vieja gorra del PLD que representaría al PLD de la corrupción y la impunidad, para luego sustituirla por otra que merecerían los peledeístas honestos, es valiente por arriesgado y porque supone un salto sin red de parte de quien es -hasta este momento- el precandidato presidencial,- entre todos los del sector Medina-, con mejor valoración electoral para enfrentar a Leonel Fernández. Todo esto, claro, si no hubiera modificación constitucional para permitir la repostulación presidencial, lo que cambiaría radicalmente el escenario político del país.

 

Uno imagina que FDB pensó en los peligros de las posibles ediciones que de seguro en la campaña sufrirá el video de ese spot para mostrar SOLAMENTE la parte donde él quema la vieja gorra, obviando el momento en que se coloca la nueva. Digamos que Francisco saltó sin red, pero como me dijo un seguidor del cibaeño, “quien no arriesga no gana”. ¿Convencerá FDB a los electores de que es él quien representa la renovación ética que necesita el partido morado, después de 18 años de gobierno? El tiempo dirá. Mientras tanto, lo innegable es que FDB ha decidido quemar, no solo una gorra morada, sino también los barcos de Hernán Cortez.

“Los amores cobardes no llegar a amores ni a historias”, y lo cierto es que los demás aspirantes a la candidatura presidencial morada, a pesar de seguir las reglas básicas de la comunicación política, cargar niños, abrazar pueblo y elaborar propuestas de gobierno, no han logrado conectar con las preferencias del electorado. Entonces, a grandes problemas grandes soluciones, que para pescar tilapias uno debe estar dispuesto a mojarse algo más que la espalda, y la amplia ventaja de Leonel Fernández sobre el exsenador imponía el riesgo.

Aunque el uso del fuego, el arder, no es nada recomendable para la promoción de un candidato, admitamos humildes que en los momentos actuales en la comunicación política y sus estrategias todo está en revisión, en entredicho, sobre todo después de la sorprendente victoria de un Trump que en su campaña hizo todo lo que dicen los expertos NO se debe hacer nunca, o sea, irrespetar a las damas, ejercer de racista, evadir impuestos, insultar al vecino, o pelearse con quienes compran papel y tinta, cámaras y luces al por mayor.

Sólo el PLD vence al PLD

 Aunque la crisis de los morados es sumamente confusa, multicausal y entreverada, siempre es posible encontrar indicadores que faciliten el análisis. Por ejemplo, notemos que para 2019 el apoyo a una segunda modificación constitucional se ha invertido con relación a la de 2015, o sea que el 70% que recibe hoy no es de apoyo sino de rechazo. Justo y lo contrario pasa hoy con los nieveles de aceptación de Leonel Fernández si los comparamos con los de marzo 2015, cuando el profesor no terminaba aún de cruzar su Vía Apia de los tormentos. Hagan memoria.

En la actualidad, el todavía alto nivel de aceptación del presidente Medina -superior al 50% – está muy lejos de aquel 70% por donde andaba la popularidad del mandatario y su gobierno en 2015. Si algo faltaba, existe un acuerdo de 15 puntos, firmado por todo el Comité Político en pleno, donde el sector Medina ofrece todas las seguridades y juramentos de que no habrá segunda modificación constitucional, y hasta aceptó que se añadiera a la Constitución un artículo transitorio al que sólo le falta el nombre de Danilo Medina.

Sepultados ya los tiempos felices de aquel gobierno de 1996 que parecía un triunvirato, -con Leonel, Danilo y Temo Montás manejando el día a día de la cosa-; hoy, con Medina y Fernández desconfiados el uno del otro, y más chivos que una guinea tuerta con gripe, corren malos tiempos por lo que es tiempo de archivar los egos y demostrar inteligencia emocional y madurez política para evitar que las ramas del bosque les impidan ver el sol, el mismo astro rey que hoy le señala la historia, pero ellos, ya ven, insisten en mirar el dedo. ¡Ve qué vaina!

Cual PRD de Peña Gómez, hoy “sólo el PLD vence al PLD”. Para lograr la hazaña bastaría con que uno de los dos grupos estuviera convencido – y así parece- de que puede llegar a la presidencia de la República o seguir en ella sin contar con el otro, y es ahí donde entra Monroig y golpea: “VANA ILUSIÓN, TRISTE DOLOR MI SUEÑO FUE”. Los muy señores deberían tener más cuidado. La buena marcha de la economía no da para tanto. Héctor Valdez Albizu es economista y no mago.

Lo del partido morado no puede ser otra cosa que una verdadera renovación, una urgente rehabilitación ética… o la marcha hacia la muerte, hacia esa parca en gris que la oposición representa. Aunque, muertecitos de éxitos y ahítos de ganar siempre, quizás ese es el impensable propósito de los dilectos. Como en el bolero,  “SABRÁ DIOS, UNO NO SABE NUNCA NADA”.