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Momentos

 

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“… de cosas que no sueles valorar” Julius Church

 

         ¿En qué momento ocurrió?

         Tal vez, que lo  peor de la casa imperial de don Fernando e Isabel llegara aquí hace algo más de cinco siglos, tuvo algo que ver con el asunto.

         O quizás algo explica, saber que estas tierras desde siempre han coleccionado verdugos; que aquí siempre han llegado demonios, algunos vestidos como Dios y hasta hablando en su nombre, “con argumentos tan poderosos, que lo indios vivos se convirtieron en cristianos muertos”, según Neruda, y ni bostezaban, don Radha, con crucifijo y todo

         Que siempre hayamos sido una frontera imperial, patio trasero o “parteatrá” de los imperios puede darnos una pista. Pero debo seguir investigando.

         Que hayamos ajusticiado a Trujillo pero en el nombre de las calles de urbanizaciones y barrios sigan  gobernando los trujillistas, debe servir de algo a esta búsqueda.

         Que cuando un hombre de las luces, don Juan Bosch, intentó encaminar el país hacia la democracia y la justicia social, unos curas sin más Dios que el poder terrenal y el Concordato y sus “boronas” lo echaran del Palacio Nacional con el visto bueno de unos guardias sin respeto y unos ricos sin más Dios que su dinero, algo explica. Pero tengo que seguir tratando…

         Que la corrupción sea la más solida y socialmente aceptada institución del país, después de la impunidad, of course, puede traernos luz. 

         Nuestra incapacidad para definir qué es prioritario-fundamental y qué es apenas importante, también puede ayudarnos.

         El país que tiene ya necesarios y útiles metros, autovías, túneles y elevados, no ha podido lograr lo fundamental y prioritario: dejar de ser líder negativo en Educación, embarazos de adolescentes o mortalidad materno infantil.

         Hablo de un país donde el Ministerio Publico es la suma de todas las precariedades, un país donde tres senadores reciben cada mes para sus chulerías clientelistas, más dinero que el que reciben del presupuesto nacional las fiscalías de Santo Domingo, Distrito Nacional y Santiago juntas. ¡No te  jode! Hablo de un país líder continental del atropello policial al ciudadano,  en el número de adolescentes/niñas embarazadas o violadas, que son, además, las víctimas demoníacas de un Opus Dei medieval y torquemada que les impide interrumpir el embarazo, y hasta recibir educación sexual.

         Es el país de todas las absurdidades, donde el “sicariato” es una empresa tan solida como un baninter de la muerte, donde el ciudadano está desamparado ante unas patrullas policiales que actúan como bandas de asaltantes “por un quinientón para cenar”…

         Es este infeliz país de todos los olvidos y todas la traiciones, quien a través de los legisladores que le representan acaba de crear una vaina –constitucionalizada y todo- que se llama DEFENSOR DEL PUEBLO, cuando no es siquiera capaz de algo tan simple como cumplir y hacer cumplir sus propias leyes.

         En qué jodido momento se fueron Dios y la María de vacaciones, cuándo se marchó la racionalidad y la lógica de esta patria cuyo único estandarte de salvación es la posibilidad del amor… pues antes que sucumbir a la traición y sus martirios, siempre será mejor obedecer a Dios (que es amor) y entregarnos al santo fornicio y sus delirios. (Por suerte, cada vez que, atrevido, vuelvo a robarle un beso a esa mujer, Lucifer nos ve, se enternece, se entrega a Dios, reza… y pospone de una vez la destrucción del universo. )

“Yes, We can”

         Entonces, resulta que sí, que puede un presidente y su gobierno corregir una vergüenza nacional que la partidocracia reinante que encabeza su propio partido infringió a la dignidad nacional, vaya usted a ver con cuáles electoreras intenciones.

         En abril de 1965, los dominicanos le demostraron al mundo que a los ejércitos que invaden pueblos dignos las balas le entran… y matan. Hoy, le ha tocado a un presidente demostrar que cuando hay apoyo popular (el movimiento por el 4%E es un ejemplo) y voluntad política, casi todo se puede, incluso ser dignos y decorosos.

         Entonces, resulta que sí, que sí se puede… que podemos.

         Para impedir que la partidocracia reinante vuelva a hacer aprobar un contrato como el de la Barrick Gold, hay que exigirle en las calles (-a esa partidocracia-) que apruebe cuanto antes una Ley de Partidos y modifique la de Elecciones, y sobre todo que permita que ambas puedan ser aplicadas.

         Y es que la “necesidad” de obtener fondos para ganar unos procesos electorales convertidos en vulgar actividad de compra y venta y “males menores”, es lo que ha llevado a la partidocracia TODA y en diferentes momentos a aceptar donaciones de narcos, lavadores, e incluso a firmar desde el Estado con inversionistas locales y extranjeros contratos de una injusticia inconmensurable (como la belleza de esa mujer trigueña con su inútil vestido blanco, ébano de Monalisa en primavera, con perdón, don Radha.)  Hablo de unos contratos que no son menos perversos que el firmado con la Barrick, salvo en el monto que involucran. 

         Cuando una partidocracia y sus lideres, un país y sus votantes se convencen de que el dinero todo lo puede, esa partidocracia y esos votantes harán todo por dinero. Y en eso estamos como sociedad.

         Por eso no cesa el narco ni el lavado, ni puede cesar la delincuencia común, pues la democracia es tan generosa que también nos iguala en el delito. El multimillonario y sus grupo firma un contrato leonino con el Estado, y el “tiguerebimbín” de Villa María te roba un BB y te asesina de ocho balazos. Cada quien delinque y es aberrante y nauseabundo como puede.

         Quirino no es sueco, más bien fue casi un senador de la República, y Agosto Figueroa estuvo diez años coleccionando pubis, cédulas, carnets, pero según el ministerio público (¡no te jode!) los únicos que le acompañaron en su aventura fueron unos chicos bien en malos pasos y una doña Bárbara conLOUIS VUITTON y unos íntimos dones que aquí no deben ser citados.

         Lo importante de esta renegociación no es el dinero –que es demasiado importante- sino el ejemplo.

         Si se ha enfrentado con éxito a la Barrick Gold, se puede conversar en serio con las empresas generadores de electricidad, enfrentar de una vez el caos del transporte público y sus empresarios violentos y multimillonarios, la anarquía de la universidad del Estado, el monopolio de FENATRADO que sí representa atentado contra la seguridad jurídica del país.

         Puede que, incluso después de este buen comienzo, se anime el Presidente y desempolvando el penúltimo folleto de la ya constitucionalizada  Estrategia Nacional de Desarrollo, más el original del Informe Attali que tiene don Temo en su despacho, se decida a aplicarlos con buenas formas, y si no, a aplicarlo. Claro que el pueblo dominicano, como esta vez, le apoyaría incluso en las calles… si fuera necesario.  “Yes we can”, yes, we can”. Claro que podemos, claro que podemos.     

 

 

Cuando la democracia es “cínica y dolorida”   

 

             Los casos de violencia contra la mujer no cesan, pero las fiscalías casi todas son la suma de todas las pobrezas y precariedades. A algunas de ellas, Santiago les ha enviado hadas madrinas de juventud, laboriosidad y eficiencia para hacer el milagro bíblico del pan y los peces. Pero las carencias persisten y la violencia contra la mujer, ay, no cesa.

            La delincuencia es cada día mayor y más violenta, pero nada pasa en la Policía Nacional, en el barrio, la esquina, o en el ministerio de la cosa.             Dominicana es uno de los escasos países del mundo donde un ciudadano al ver una patrulla policial se asusta.

            La heroína, (como los amores impertinentes) ha llegado a la sociedad dominicana y hasta sus chavales huérfanos de padre vivos… para quedarse.

            Ya los suicidios se anuncian por Facebook. Es el  infierno.

            Sobre la educación pública, digamos con Bernard Shaw, que nuestras escuelas “son centros para desaprender; que mi educación fue muy buena hasta que a mi madre se le ocurrió el absurdo de enviarme a una escuela”… y así vamos.

            La política, como nunca antes, es una vulgar operación empresarial sin  utopía ni esperanza.  Ya los nietos violan las abuelas, las madres matan a sus hijos, y en los MC se presentan con gran éxito de teleaudiencia las mayores e imaginables miserias humanas.

            La difamación acompañada de la vulgaridad más resentida y celebrada por la teleaudiencia es el pan nuestro de cada día en emisoras de radio, canales de televisión o redes sociales.

            Nunca como ahora, la corrupción publica o privada había sido tan descarada, exhibicionista y fantoche. Culpas del tiempo, de la crianza, del morir la ideología, los dioses de vacaciones, la María sin Jesús… mi boca sin tu cuerpo.

            La democracia iguala a todos los ciudadanos a la hora de ejercer el voto. Pero las elecciones se ganan con los peores que son mayoría y son proactivos y emprendedores como se dice ahora.

            Tenemos universidades que producen falsos profesionales para que se conviertan en desempleados verdaderos, y en sus cloacas con decora’o de movimiento estudiantil, ya se importan armas largas desde las provincias para aterrorizar al país y asesinar oficiales de la Policía.

            En los barrios populares la única ley la impone el narco, el colmadón, una banca de apuestas, la prostitución con apoyo familiar y un político pragmático y ladrón, pero eso sí: solidario como un bombero.   

            Antes esta panorama de antifé, ¿cuándo comenzamos todos a hacer lo inevitable para alcanzar lo imposible?

            ¿Qué hace cada uno de nosotros porque esto cambie?

            ¿Cómo romperemos el círculo vicioso que hace de cada ciudadano el verdugo de sí mismo, y de la democracia una gran mentira?

            Si la democracia no sirve para que los pueblos alcancen un mayor grado de felicidad, tranquilidad y paz, más temprano que tarde los pueblos comenzarán a desconfiar de esta democracia y su cinismo.  

            ¡Qué vaina, don Radha! Para vivir en libertad, la gente debería demostrar primero que tiene un corazón digno de ejercerla.

             

            

El bulevar de la vida: Lo que pudo una encuesta

 

 

 

El ascenso de Hipólito Mejía en las encuestas internas del PLD impulsó el entendimiento entre Leonel, Danilo y Margarita, cuya mejor y más útil expresión fue la creación de tres frentes de batalla electoral que lograron mantener al PLD en el Palacio Nacional, y enviaron a la paz de FUNGLODE y las academias mundiales a un Dr. Fernández contra quien apuntaban todos los rifles y misiles  de los adversarios del PLD.

Sin el ascenso constante de Mejía, que venía de vencer a Miguel en las internas partiendo de un famélico 4%, nadie sabe lo que hubiese ocurrido en un PLD al que le costó mucho sobreponerse al conato de crisis que significó que la OTAN de su dirección, con Félix Jiménez  como vocero más aguerrido y radicalizado, conminara al entonces Presidente a “solucionar” el fenómeno electoral que su esposa, la Dra. Cedeño representaba, a tal punto que su posible participación en las internas peledeístas hubiese puesto en peligro la victoria del hoy presidente Medina en estas. (Margarita asumió como Primera Dama en agosto 2004 y 15 meses después ya encabezaba las preferencias electorales).

Como ven, en este caso, el ascenso de Hipólito tuvo una función unificadora en el PLD.

Ahora ha tocado el turno a una encuesta Gallup que, (obviando las posibles “arbitrariedades metodológicas” que en un artículo en LD explica el politólogo Ricardo Pérez Fernández), ha hecho surgir de la nada perredeísta a un Luis Abinader, de quien mas de uno consideraba que al permanecer al lado del grupo de Hipólito en la guerra entre este y Miguel había sacrificado la oportunidad de recorrer su propio camino.

Tal parece que alguien o “alguienes” estaban seriamente preocupados por la preeminencia electoral y política del PLD, por el descalabro sin fondo del PRD, por la incapacidad de los proyectos alternativos para generar mínimas simpatías en el electorado (-2%), y están especialmente preocupados por el posible retorno de Leonel Fernández a una guerra electoral donde hasta ahora nunca ha perdido una batalla. En nuestra reciente entrevista para nuestros programas, Fernández Reyna se negó a hablar de sus aspiraciones presidenciales, pero como es político y no sastre, se supone que su aspiración no es dirigir Época o La Coruña, sino el país.

En ese sentido, el presentar a través de los resultados de la Gallup a un Luis Abinader renacido superando a Vargas y Mejía en las preferencias, es una estrategia digna de un Goebells,  Sun Tzu, Dick Morris o Gutiérrez- Rubí.

Con la encuesta Gallup “y sus inferencias”, sectores poderosos del país han enviado una señal a Hipólito y a Miguel y también a Leonel Fernández.

Y es que si desde ahora los adversarios del político de la flema villajuanesca no se “ponen las pilas” y se dedican con sus finanzas y sus aguerridos medios de comunicación a propiciar la creación de un candidato para enfrentar una posible candidatura del ex presidente, nadie descarta que en 2016 el profesor vuelva al poder o por lo menos sea decisivo en la llegada a Palacio de otro u otra peledeísta. Y perdón que afecte la redacción por utilizar un lenguaje no-sexista, pero es que me informan ahora que Alejandrina, Alma y Cristina aspiran.

Por ahora, el resultado más evidente, publicable y reciente de esta demoscópica estrategia es que Hipólito y Miguel almorzaron juntos y al fin rompieron su hielo infernal de resentimientos y ofensa mutuas… y como si fuera poco, Leonel Fernández inició hoy su columna “Observatorio Global” en el hermano Listín Diario, casualmente, hablando con Umberto Eco, pero no de “El nombre de la Rosa” sino de “Apocalípticos e integrados”.  ¿Quiénes en la política dominicana representan a los apocalípticos y quiénes a los integrados? Si alguien pudiera echarme una mano, por favor.

¡Qué extraño! Desde el “Claro de la Noche!” siempre he sabido que existen cosas que “‘jalan’ más que una carreta”, pero nunca imaginé que entre estas pudiera estar una simple encuesta Gallup… y sus inferencias.