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Chantal

 

 

            Chantal  no es un desastre natural sino una tragedia social.

            Que llueva mucho… demasiado, no debería pasar de ser un drama económico menor por la pérdida de cuatro fincas de plátanos en Tamayo, que el viento, -como en el Sur de los gringos-, ay, el tiempo se llevó.

            Chantal no es un desastre natural sino un striptease social que aterriza a los dominicanos en su realidad más verdadera, vergonzosa y vergonzante. 

            Y ahí andan los refugiados, damnificados. Serán algo más de siete mil almas. 

            Pero Chantal no crea damnificados, refugiados, sino que los hace visibles, nos recuerda que, como el sur, ay, el sur, ellos también existen, estaban ahí mucho antes de estos aguaceros. Ellos son los restos del desarrollo insolidario de una sociedad ciega en sus posesiones, o como canta RenéCalle13: Ellos son “algo que existe, que parece de mentira, algo sin vida pero que respira”; ellos representan los “ daños colaterales” del tipo de sociedad que entre todos nos hemos montado, y cuya característica más palpable no es la pobreza ni la riqueza sino la desigualdad, el abismo entre ambos, y todo esto sin tomar en cuenta que al final de los finales (solo al final de los finales) entenderemos que no valía la pena dejar de ser por tener, olvidar lo principal, ay, que la mayor de las derrotas es ser vencido por uno mismo.

           Es importante tener bienes pero sin que ellos te tengan a ti. Por algo, desde Quevedo o Sabina se aconseja no ser tan pobre que solo se tenga dinero.  

          Chantal y sus pobres son clarinada de atención para todos los que creemos que es posible ir de feliz por la vida rodeado de marginados y olvidados, justo en en un país donde en la intersección de las avenidas 27F y Lincoln nos encontramos todos, luciendo Carter, exhibiendo un Mercedes o vendiendo un cachorro.  

            Atención, señores del capital y el poder político, observen una vez más su verdadero país: Chantal se lo ha traído a los telediarios, lo ha presentado en sociedad pero no “arregladito para ir de boda”, como canta Serrat, sino desaliñado y vencido como quien se marcha a buscar la muerte. Y a todos debería atemorizarnos la advertencia de don Pedro, o sea, “las ganas de morirse” que a veces le entran a estos pueblos… “porque van muchos años….” .

En el tiempo del politaintment (El político divertido)

Durante años, más de un analista político se ha preguntado la razón del éxito de Hipólito Mejía quien, a pesar de los pesares que hoy pesan sobre él, sigue siendo el dirigente perredeísta que mejor conecta con las bases de su partido, aunque Luis Abinader haya sido tan bien valorado en la reciente encuesta Gallup.

Sin proponérselo, la explicación del éxito de HM la ofrece el consultor político catalán Antoni Gutiérrez Rubí (AGR) en su artículo dominical en el diario El País*. , al analizar las características discursivas del político cántabro Miguel Ángel Revilla, y definirlo como un exitoso ejemplo del “politaintment”, el político que entretiene y divierte y por eso conecta con la audiencia, con el mercado electoral. 

A continuación, algunas similitudes que hemos encontrado entre Mejía y Revilla, a partir del trabajo de AGR.

1. “Domina perfectamente los fundamentos de la cultura popular, desde el refranero hasta el conocimiento básico de la economía primaria (la vinculada a la agricultura y al mar)”. (HM se cuida de NO parecer intelectual, y reivindica siempre su condición de campesino y agrónomo. Su chiste sobre la “macro” que alimenta la” micro” para facilitar el “boroneo” es más didáctico que el del mejor economista, pm.).

2. “Posee esa popularidad no estrictamente por su gestión (en 2011 perdió las elecciones cántabras) sino por lo que dice y, sobre todo, por cómo lo dice”. (HM perdió en 2004 y 2012, pm).

3. “Se vende como un político diferente y dice (o piensa) exactamente lo que la ciudadanía quiere escuchar, con críticas constantes a los políticos”. (Recordar a HM cuando afirma ser un “político atípico”, o sus bromas pesadas a sus adversarios y hasta a sus entrevistadores, ¡ay!, pm.)

4.- “El suyo, no es, exactamente, un populismo tremendista y apocalíptico, sino que está basado, a menudo, en el humor, en la empatía, en ser uno más”. (Recordemos que HM gusta de hacerse el niño para que lo carguen, recuerden “su carguito”, o su promesa de regreso a Gurabo al finalizar 2004, pm.)

5.- Esta forma de política ya triunfó en Italia, Francia o en Estados Unidos (En RD lo hizo en 2000 y estuvo a un tris de hacerlo en 2012, pm). En su sincera y destemplada, irreverente, franca y frontal comicidad reside su secreto. 

6.- “Sus ocurrentes frases, llenas de guiños políticos y de humor, son rápidamente difundidas en todos los MC, que luchan por tenerle en pantalla”. (Nunca es mejor la audiencia de El Bulevar que cuando nos visita el expresidente, superado a penas por la entrevista a Leonel Fernández sobre sus relaciones con Hugo Chávez, o la que nos concediera Margarita Cedeño, en la que fue además su primera entrevista formal como dirigente político, pm).

Entonces, dado que en el PRD y el PLD nueve de cada diez aspira a candidato presidencial, y por lo acartonado, academicista, poco espontaneo, opaco y/o demasiado formal de su discurso la mayoría necesita urgentemente mejorar su comunicación verbal y NO verbal, uno sugiere aquí la realización de un convite/colecta que permita a los señores invitar a AGR y a Revilla a un taller en FUNGLODE o la Fundación Peña Gómez.

Cada momento histórico trae consigo su forma y manera de hacer y ejercer la política. La sociedad del espectáculo ha creado el “politaintment” que Miguel Ángel Revilla representa, que el profesor Gutiérrez-Rubí ha descrito magistralmente en su artículo y que, de paso, nos ha ayudado a explicar el éxito de la conexión del discurso de don Hipólito Mejía con la gente. A pesar de los pesares.*

 * Revilla o el triunfo de la politaintment. Publicado en: El País (6.07.2013)

 

Un embajador revolucionario, liberal y progresista

“Napoleón para ellos fue un señor italiano (…) que no hubiera perdido Waterloo con la ayuda de los americanos”. A. Cortez.

Los hemos tenido de todas las tendencias, maneras, éticas, costumbres y preferencias. Héroes y canallas. Por tener, en más de una ocasión hemos tenido lo peor de la gran house americana.  

Por aquí han pasado proxenetas de la infamia, lobistas del oprobio, consejeros de narcos, contertulios de “sophistas”, aduladores de la sangre, maipiolos del dinero, testaferros del dolor, impotentes prepotentes, imperiales e imprudentes.  

Hoy toca el turno a James “Wally” Brewster, un señor capacitado, exitoso, centrado, honrado y honorable, y a quien el ser miembro y militante defensor de una minoría discriminada (los homosexuales) lo convierte en revolucionario, demócrata liberal y progresista.

Hoy la militancia liberal en las izquierdas democráticas no incluye el intentar fusilar mediática o literalmente a las caras visibles del empresariado nacional o amargarse resentido por el triunfo ajeno, sino defender con firmeza a las minorías excluidas y discriminadas. E incluso defender a mayorías discriminadas y excluidas, como las mujeres, los pobres o los mulatos con más café que leche en su cóctel racial.

Cuando hablamos del nuevo embajador estadounidense estamos hablando de un señor (si es homosexual, gallero o futbolista no importa ni es importante), que no tiene deudas de sangre con este pueblo ni con el suyo. Hablo de un Mr. que no conoció el Plan Cóndor de Kissinger que preñó a América Latina de dictaduras, dictablandas y torturadores. Un señor que era muy joven cuando “la embajada” decidió apoyar el derrocamiento de Bosch, o cuando nos invadieron los marines para impedir el regreso a los mandatos de nuestra Constitución.

No participó Mr. Brewster en el diseño de aquella lista macabra elaborada entre la embajada y los golpistas, era el año 1966, a cuyos miembros se les dio a elegir entre la compra o la muerte, o incluso entre la muerte o ser el resto de la vida una caricatura de pose y decoración izquierdista.

Dedicar su vida a defender los derechos ciudadanos, que incluye la libertad de cultos, de expresión y de preferencia sexual, política o deportiva, no es una tara sino un mérito. Habla muy bien de un ser humano del siglo XXI militar y ser solidario con las luchas de todas las minorías excluidas y discriminadas, incluida la minoría  homosexual. Su preferencia sexual ni importa ni debió ser noticia.

En fin, ni homosexual ni heterosexual. Ni stereosexual ni metro. Con que sea respetuoso de la dignidad y la soberanía del pueblo dominicano es suficiente, señor embajador.

Llamado público a crear un sindicato de choferes

No pagan un solo centavo de impuestos directos. El Estado crea leyes para favorecerlos, incluida la más reciente que nos obliga a “donarles” 50 centavos cada vez que compramos un galón de combustible.

Se consideran y exigen ser tratados como “padres de familia”, por un Estado que para compensar nos trata al resto como si fuéramos “hijos de la gran p…  .”

Sin cinturón de seguridad en sus vehículos multicolores sin puertas ni retrovisores, bien armados sin licencia de porte ni tenencia, autorizados a estacionarse donde les parezca, para ellos la Ley 241 de Transito es apenas una “vaina” que se inventó el Estado para “joder” a la gente decente que anda buscándose la vida a riesgo de encontrar la muerte.

A los muy señores, el gobierno les condona deudas, y pone a pagar a los ayuntamientos (Roberto Salcedo sabe de esto)  que sirvieron de garantes de préstamos millonario que ningún gobierno ha otorgado a ese “colmadero” banilejo que a los 40 años deja de ser pobre porque durante 25 trabajó 16 horas diarias, aunque “solo” de domingo a domingo. !Joder!

En el país, toda ley tiene como excepción a los “sindicatos” del transporte, cuyos propietarios son como un CONEP pero un poco más ricos, peor vestidos y mucho más violentos. Además, a diferencia de la “oligarquía explotadora” y la burguesía “yanqui imperialista”, estos nunca pagan impuestos. Tan ricos son, que a más de uno les ha dado por formar partidos como forma inteligente de diversificar las inversiones  y aumentar los ingresos y las influencias.

¿Qué explica tanto favoritismo y “mano floja” hacia ese sector de parte de un Estado tan eficiente en la aplicación de las leyes cuando se trata del ciudadano común? ¿De dónde le sale al gobierno esta patológica insistencia en incitar a la delincuencia al resto de los ciudadanos?  Pues de la vocación violenta de los señores; de su capacidad para dañar la imagen de cualquier gobierno buscando muertos o provocándolos; el trato privilegiado e ilegítimo sale de su poder para dar o quitar la impresión de fallido o exitoso a cualquier movimiento social de protesta.

Es por todo lo anterior, que uno estaba decidido a formar cuanto antes una banda de sicarios mediáticos y literales, crear un punto de drogas frente a una escuela, o regentear un puticlub con Magdalenas de Praga, ay, don Radha, pero no. Todo eso es demasiado arriesgado y la impunidad no está tan garantizada como el Estado se la garantiza a los señores propietarios de “sindicatos”  del transporte. No. Nada de lo anterior.

Lo rentable y conveniente en un país donde la honestidad es un tara y la decencia una mala costumbre, es crear un sindicato de “choferes” con vocación terrorista, con miembros tan violentos como un suegro primerizo, o con tanta vocación para el terror como un Osama bin Laden con guagua. En eso estamos.

Nada de ser narco, sicario, empresario lavador de activos, dirigente partidario, periodista chantajista, perro rabioso de empresarios necesitados, nada de eso.

Para triunfar rápida e impunemente, en este país lo que hay que formar YA es un “sindicato” de choferes con vocación para el terror y la violencia. ¡Cuento con ustedes!

Inteligencia militar y democracia de un solo partido

 

            Ni las iglesias casi todas, con sus pastores chéveres y sus curas de la base.  Ni mi dilecto monseñor Agripino, el mediador nacional por excelencia. Ni el imperialismo yanqui y su procónsul imperial tan buena gente, ni el socialimperialismo soviético que por culpa de no existir ya no envía “el oro de Moscú” para que su embajada en el país funde Frentes Patrióticos antes que el de Miguel Cocco y Guaroa Liranzo en 1996 (era el año 1972)… ni Albania que ya dejó las flores, ni los chinos de Miguel Mejía, los chavistas de Vincho o los cubanos de Hamlet. Nadie.

Nadie ha podido lograr la reunificación de los dos PRD, entre otras razones, porque para estar unidos, como para pelear, amarse o bailar tangos, se necesitan dos. Todos los caminos conducen a Roma, pero solo si usted quiere llegar a Roma.

¡Qué vaina, don Radha!

Que el PRSC no sobreviviera al doctor Balaguer y se entregara sin disimulo a los brazos dadivosos y promiscuos de un PLD- que en 1998 por propuesta de Leonel Fernández llegó a la conclusión de que para ganar elecciones había que crecer hacia el sector conservador porque el ala liberal del electorado era pro-perredeísta y más exactamente pro-peñagomista, eso se entiende; al fin, el PRSC nunca fue un partido sino una eficiente maquinaria de clientelismo electoral que cada cuatro años el Doctor aceitaba con dádivas y algún verso para hacer campaña y ganar o robar elecciones, según fuera necesario, todo eso es normal y era lo esperado. El PRSC nunca aprendió a vivir fuera de la nómina del Estado.

Lo verdaderamente triste (y sobre todo peligroso para la democracia dominicana) es la desoladora confirmación en los hechos, las reuniones y los indiscretos, de que tampoco el PRD es capaz de sobrevivir unido a la ausencia de José Francisco Peña Gómez. Y en eso está. Concentrado en convencer al país de que no merece gobernarlo.

Y si la tragedia electoral del pueblo dominicano fuera poca, resulta que desde agosto hasta ayer el gobierno del PLD no ha tenido oposición perredeísta, pero cuando Mr. Gallup y otros señores han medido las preferencias electorales, no aparece ni la sombra de una tercera fuerza, quizás porque los partidos supuestamente progresistas, alternativos, han confundido su objetivo político que es el gobierno peledeísta y no Leonel Fernández, y han olvidado que son partidos políticos creados para alcanzar el poder y no una ONG a lo Finjus o PC; como también han olvidado que no se gana popularidad electoral en los tribunales sino en las calles del barrio y de las propuestas… Si por juicios fuera, desde 1988 la FNP gobernaría el país.

Tal que así estamos los dominicanos, con un PLD en el poder, más solo que un museo de madrugada, un bar en las mañanas, unos ojos sin su amada.

Y así, con un PRD incapaz de mínimos acuerdos y una supuesta izquierda  desfasada como un suegro, poco futuro tienen la democracia dominicana.

Como decir “inteligencia militar” en los años setentas, hoy hablar de “democracia de un solo partido” es una contradicción en los términos. (Que pena que Hipólito y Miguel no me lean. Con Hipólito hablaré mañana en El Bulevar con Pablo por CDN. Por lo menos me queda Luis Abinader… le voy a mandar un DM a su Twitter). Con permiso.

Ciudadanos y no votantes: el alto precio de la política como arte de lo posible

           Durante décadas ha habido en el país una relación de amor/odio entre nuestros partidos supuestamente revolucionarios o liberadores, y los electores.

            Ambas organizaciones, amparadas en las figuras ya legendarias del Dr. Peña Gómez o del profesor Juan Bosch, han llegado al poder pero, vistos los hechos, digamos que lo han hecho al alto precio de dejar de ser lo que han sido o pretendido ser: Liberadores o revolucionarios.

            Una sola frase posiblemente explica parcialmente ese comportamiento: “La política es el arte de lo posible”. Y como nuestro electorado, traumatizado de tanto autoritarismo y ‘conchoprimismo’ celebrado, es un electorado conservador y clientelista, estos partido llegan al poder y aplican la sentencia antes mencionada y se acercan al conservadurismo, al fin y al cabo, Bosch y Peña bien pueden esperar.

            “En política se hace lo que conviene”, repiten los políticos de estos partidos. Para ser más exactos, completemos la frase: “en política sólo se hace lo que conviene para ganar elecciones”, y ahí está la explicación de todas las querellas que tantos durante tanto tiempo hemos mantenido frente a peledeístas o perredeístas según gobiernen o no.

            La realidad es terca (como el quererte, ay). No es con Alicia Baroni en un mitin perredeísta, o con canciones de Manuel Jiménez en el caso del PLD, como se conecta con la gente, con el pueblo, las mayorías. Para eso están impresentables e innombrables artistas de masas u otros especímenes del mal gusto. Pero es con ellos y no con ¡Francisco Alberto, caramba! como se obtienen los favores electorales de esa decisiva masa bullanguera y gozosa que ven las elecciones como bonche u oportunidad de traguear y gozar gratis.  

            PRD y PLD no cantan con su canción sino con la que le tocan, porque quieren seguir en “Las 40 principales de los Billboard”… del triunfo electoral. Por eso, ambos han hecho sólo lo que conviene hacer para ganar elecciones. Y las han ganado.. Y es que los partidos/gobiernos llegan en sus prácticas democráticas hasta donde el talante democrático de los votantes les permite, les exige. Así, ellos serán tan honestos como el nivel de honestidad de la sociedad que gobiernan, incluidos, empresarios, periodistas, costureras, pasamanos, militares, choferes, prostitutas, agrónomos, porteros.

            ¡Queda aquí el desafío para cada quien!

            Mientras, en lo que seguimos quejándonos de los sempiternos males que gobierno tras gobierno permanecen, y del hecho de que los peores de cada partido puedan candidatearse y por sus fechorías reciben –electoralmente- no la condena sino el reconocimiento del voto, vayamos pensando qué C… podemos hacer para que estos dos partidos que reinan solitarios en el favor electoral traten de hacer de la política el arte de lo posible… pero solo después de intentar “con un par” lo imposible. Visto Barrick Gold, Loma Miranda y otros guiños, tal parece que en eso anda el presidente Danilo Medina. 

            El Presidente ha dado más de una demostración de estar dispuesto a “hacer lo que nunca se hizo” en más de un tema. Apoyémosle en la tarea. Y al mismo tiempo seamos implacables contra su gobierno cuando no corrija lo que está mal o cuando algún “canchanchán” alocado de morado atente contra lo que está bien, con lo ya logrado. Militemos como ciudadanos, no actuemos como votantes.

            Por cierto, como el Presidente prometió retirar de su orquesta a quienes desafinen e intenten dañar su concierto de 48 meses, le informo que en INESPRE y en BIENES NACIONALES esta cantando Musiquito, y el Dúo de Nikauly de la Mota y Milagros Germán amenaza con interpretar “La Mamma Morta”.

 

Ahora sí que somos pobres

 


 

           

            Pobres, lo que se dice pobres, siempre hemos sido los dominicanos. De pan, de alma, amor o espíritu, pero pobres.

            Sin embargo, una cosa es la pobreza y otra mucho peor es la incertidumbre del atraco, el sentimiento de impotencia, ese jodido pronóstico de la muerte, alarma de ser y estar vulnerable y solo ante el peligro inminente como el sol, seguro como el morirse, pagar impuestos (o volver a verte).

            Ahora sí, que somos pobres.

            La delincuencia, de tanto ser mimada, promovida y estimulada desde el poder con sus inconductas celebradas; la misma que hace muchos años arrasaba con nuestros barrios empobrecidos, ha bajado a los centrales polígonos de todas las ciudades del país, desde Santo Domingo a Santiago, desde Baní a La Vega.

            Ahora sí que somos pobres, sin poder dormir hasta que la Paola mayor regrese del bonche juvenil.

            Ahora sí que somos pobres y andamos todos esquizofrénicos y acoñaditos de miedo.

            Las estadísticas están ahí para que lloremos juntos, pero no teman, no voy a torturarles.

            La delincuencia, como los amores impertinentes ha llegado para quedarse y no hay forma ni manera de que el Estado lo enfrente con mínimo éxito.

            Comencemos por el trujillismo celebrado de un país supuestamente antitrujillista, pero donde al director de la Policía le llaman “jefe”, y despacha con el Presidente de la República y no con su ministro.

            Somos, como pocos países del mundo, una aldea con Metro y Ipad donde el ciudadano al ver una patrulla policial se asusta y pone el celular en OK por si hay que llamar a un general amigo (preferiblemente del Ejército) para que lo salve del asalto/extorsión/picoteo.

            ¿Cómo tener éxito cualquier plan de seguridad, cuando la población teme más a quien debe cuidarlo de los delincuentes que a los mismos delincuentes?

            Claro que hay que comenzar por la Policía, pero pasando por el barrio, el empleo, la familia, el cura del barrio. Si no es recuperable la Policía que tenemos, ¿cuándo comenzaremos a formar la nueva?

            Sin riesgos de patria invadida ni nación  en guerra, qué hace un país con grupos élites en las Fuerzas Armadas bien entrenados y mejor equipados, mientras su población se desangra, no solo de necesidades materiales, mala alimentación, desempleo o ambiente de insalubridad, sino además y sobre todo de inseguridad ciudadana.

            Somos un país tomado por la delincuencia. Si no te asalta el delincuente común, te asalta una patrulla policial “porque los muchachos solo ganan RD$5,000 y tienen que completar el salario con el dinerillo de la clase media”. (En esta parte donde uno quiere recordarles los deslices sexuales de sus progenitores a quienes afirman que en el país la presión tributaria es baja).

            Algo hay que hacer y hay que comenzar a hacerlo rápido.

            Endurecer las pruebas psiquiátricas para conceder permisos de porte y tenencia de armas, apresar sin fianza a todo el que porte un arma sin permiso o sea encontrado armado –con permiso- pero en un lugar de diversión donde está prohibido hacerlo, y esto incluye a policías y militares.

            ¡Es tan difícil ubicar a los curas de los barrios, los Jesús de cada día, y empoderarlos y entregarles los recursos necesarios para que puedan hacer su trabajo de cristianismo del bueno, que de eso se trata la cuestión de Dios: de intentar ser bueno, perdonar y hacer el bien… hasta donde duela!

            Se me quedan sugerencias, y don Radha ya espera el bulevar, pero insisto en preguntar: ¿Es tan difícil? ¿Cuándo comenzamos?